
Acariciando su gata estuvo toda aquella tarde. Enroscada con ella en el sofá. Con un café recalentado más de seis veces del que apenas había podido dar un sorbo y la mirada perdida en el vacío. Cada cierto tiempo, mirando de reojo esas viejas maletas, intentaba sacar el valor para continuar. Se decía a sí misma que se había colmado el vaso aunque sabía que se colmo hace mucho y que si aguantó carros y carretas fue por Natalia, su hija, que era tan cabezota e exaltada como su padre.
Se levantó ciñéndose en su gabardina gris y cogiendo sus bultos se fue. Olvidó las llaves. Olvidó echar tierra a la gata. Olvidó hacer la cena esa noche y coser la falda del colegio a su hija. Olvidó ir al banco a pagar la contribución. Olvidó pasar las facturas del negocio al ordenador. Olvidó lavar la ropa. Olvidó hacer las camas. Olvidó limpiar la casa. Olvidó fregar los platos, y hasta la felicidad olvidó cuando miró a su ojo morado. También olvidó el dejar cerrada la puerta y en la tarde que caía sutil como el agua de la lluvia, se perdió.
Se levantó ciñéndose en su gabardina gris y cogiendo sus bultos se fue. Olvidó las llaves. Olvidó echar tierra a la gata. Olvidó hacer la cena esa noche y coser la falda del colegio a su hija. Olvidó ir al banco a pagar la contribución. Olvidó pasar las facturas del negocio al ordenador. Olvidó lavar la ropa. Olvidó hacer las camas. Olvidó limpiar la casa. Olvidó fregar los platos, y hasta la felicidad olvidó cuando miró a su ojo morado. También olvidó el dejar cerrada la puerta y en la tarde que caía sutil como el agua de la lluvia, se perdió.
Esperaba que arrancara el autobús cuando vio salir del automóvil familiar a su marido y a su hija. Ni la miraron. Como iba a ser ella la mujer de la gabardina mojada y las maletas viejas que sentada en aquel vehículo de pobres y fracasados se perdía a lo lejos. Por un instante quiso volver sobre sus pasos y entonces escuchó a un hombre insultar a su mujer por el móvil llamándola florero inútil, pero aquel no era su fiel esposo y aliviada se dijo: No Natalia, no.