Hueles a roce de músculo sudadoEres azahar guardado en las manos
Tiemblas en los ojos de un recuerdo
Te ríes como una mariposa de seda
Cantas en el aire de un pétalo herido
Te enfadas como el juguete perdido de un niño
Levantas las llaves que abren las naranjas
Saboreas los ecos azules de una lisonja inacabada
Emanas tornillos de agua por la boca
Observas el vuelo de las palabras encalladas en las vetas
Creas los cien caminos de un borrón reciente
Te nutres de un mínimo hito de cordura
La luna queda más cerca de los techos roncos
Las lágrimas esculpen pájaros de la materia de los sueños
De las madres de úteros secos nacen los tallos nuevos
Reprimo los desgarros de mis largas noches de desvelo