
Me asusta cuantas personas van a morir por hambrunas en los próximos cuatro años. Me asusta que la F.A.O. no tenga fondos suficientes para poder mantener el programa mundial de distribución de alimentos. Me asusta leer que cada día van a morir de hambre 35.000 seres humanos y 100.000 por causas paralelas a la falta de alimentos. ( Me importa un pimiento si los datos son exagerados, o se quedan cortos… creerme) Me asustan las fotografías de los niños famélicos y sus premios internacionales, pero sobre todo lo que más rabia e ira me provoca es ver como esos hijos de puta se ríen en nuestras caras desde ese circo de tres pistas que es el G-20. Me importa un carajo si aprueban ( cosa que está por ver) que los grandes banqueros se bajen los sueldos un 10%. Luego vendrán de su patética excursión de fin de curso y nos lo venderán como un logro universal creyendo que somos imbéciles. ( Bueno, un poco sí) Y alguna espabiladilla periodista para redondear su crónica nos contará que los señores almorzaron ese día: Crema fría de centollo al Oporto y magret de pato al foie con limón.
Llueve torrencialmente sobre el África occidental donde muchos niños morirán de inanición porque las cosechas se han perdido y en el otro lado del continente muchos más morirán por la extrema sequía. Esto es una bomba atómica como la de Hiroshima estallando cada día. Una tercera guerra mundial silenciosa. Este año la malaria y otras enfermedades pandémicas devastarán el continente – y otras zonas de Asia y América del sur - porque no hay suficientes vacunas, en parte, porque las farmacéuticas americanas y europeas ( esas filantrópicas instituciones) sólo conocen un credo, el de sus ricos estados, más que ocupados en observar como se tiran a sus caminos miles de litros de leche o se quedan los cultivos sin recoger porque los precios de la cesta de la compra pueden caer aún más.
Prestar atención a como mueren. Observar otro amanecer más como la explosión se lleva por delante miles de vidas ante vuestros ojos. Dancemos inconscientes y quejémonos nuevamente de ésta atroz y maldita crisis económica nuestra de cada día… siempre nos reconfortará el simple hecho de que a otros les va mucho peor. Y si el sarcasmo no nos mata, tal vez el fútbol si lo haga… mientras vemos indiferente, despreocupadamente algún partido por la televisión. Donde nos den de nuevo Soma. Nos digan si se ha divorciado Brad Pitt o si fulanita o menganita se mete tal o cual polvo por la nariz…
Aquí señores, no pasa nada… y si pasa se le saluda, que si por lo que tenemos pinta negro, peor pinta el porvenir. Afortunadamente, en cien años todos calvos, pero con su permiso, señoras con señores… el que esto escribe les dice adiós, que dentro de cien años no lo pienso ver.