Tareas pendientes

Necesito exhalarte como la madera al crepúsculo
Ser de la piel oscura de los sueños más pulcros
Acariciar tus pasos sobre la brisa de la tarde
Sonreír a la noche que en seda te envuelve como el horizonte

Leer en el brillo de la luciérnaga tus pensamientos me urge
Escuchar el crepitar de tu fuego cuando me recorres
Ver una pálida estrella que silba por mí, desamparada
Escuchar tu furia cuando vuelan mis palabras sin orden

Quien escribirá el agravio brutal del amanecer
El feo rostro de sus arrugas marcadas al alba
Las hojas quietas e inertes sobre la pared
El lento e hipnótico reptar de las serpientes doradas

El amor escuece con sus fríos chorros de metal
Con los pies cansados al llegar frente a la puerta añorada
Con los ramajes embelesados de mirar tu despertar
La copa siempre pendiente de colmar con versos alegres