Lo que queda


Últimamente he reflexionado algo sobre el triste fallecimiento de Michael Jackson y todo el oropel que se le ha dado. La mayor parte me ha parecido carnaza. Como han destripado al hombre, o al niño que habitaba en él. Han fotografiado hasta la náusea desde todos los ángulos posibles su figura, su leyenda. Han desempolvado reportajes, entrevistas y se forrarán desde Sony hasta el último de sus herederos sacando basura del cenagal en que han convertido su muerte. Despellejaron con razones o sin ellas su mito en vida porque no iban ha hacerlo ahora.
Cuando la carroña se haya podrido definitivamente y ni los cuervos quieran picarla quedará su música. Y entonces tal vez el llamado “ Rey del pop” podrá ser visto, o mejor dicho escuchado y clasificado no se si en el número uno o en el veintiocho, pero por fin será juzgado por su arte musical y no por sus fans, sus coreografías, su familia, su discográfica o por la prensa.
Podremos ponerle en donde se merece… Entre Hendrix, Lennon, Joplin, Mozart, Wagner... podremos hablar de él como lo que fue, un gran músico, sin que sus sombras que, quizás las hubo, nos persigan. Como hoy hablamos de Chaplin, un genio, sí, pero un repugnante pederasta, que abusaba de niñas que recogían sin ningún pudor de la calle desde su propio vehículo sus ayudantes, cosa que trataron de ocultar los estudios y su círculo más íntimo hasta convertirlo casi en otra oscura leyenda urbana.