Los hijos de... la pipa de agua


El problema no son los hippies, sino la enorme cantidad de “ hippies de mierda” que con ésta o con otras denominaciones siguen medrando por todas partes. Fumando maría y creyendo que sus “ performances” aportan algo novedoso a éste universo ya excesivamente saturado de indeseables geniecillos con el apelativo de artistas. Chicas, chicos, chicas, chicos… que esto ya es un negociete donde sobran demasiados culos… y donde los 60, y los 70, y los 80 ya pasaron. Que no nos vais a engañar por ir de modernos, que en la década de los 20 del siglo pasado los dadaístas ya lo iban, y acabaron sin saberlo convertidos en hippies de mierda con levita, o alternativos, o la mierda de nombre que le queráis poner al asunto.
Si porque fuméis una pipa de agua, o adoptéis una pose cortesana, o escribáis inclinando el sentido de las palabras creéis que nos vais a engañar, es que sois más tontos de lo que ya parecéis. La cultura ( o la contracultura?) murió antes de que apareciéramos sobre la faz de éste planeta cualquiera de nosotros. Somos simplemente plagios de plagios plagiados y nos forramos a hostias. ¡ Qué oscuro universo el del arte!, o lo que sea. De la ira para la ira.
Vivamos con simplicidad nuestro caótico universo de ideas “ propias”, droguémonos con leche tibia o con aquellas “ exquisiteces” que cada cual prefiera, y dejemos que las palabras se muevan solas en éste inverosímil pentagrama de ceros y unos infinitamente.