Made in Spain


Permitirme que os cuente una historia. Una historia acerca de la verdad, y de las mentiras veladas…
El alcohol mata. El tabaco mata. Las drogas… matan… y el gobierno se preocupa por nuestra salud. Gasta millones de euros en publicidad para recordárnoslo a cada paso que damos, como una fiel madre amorosa y buena, que nos machaca con que no podemos fumar en lugares públicos. Que debemos beber con moderación. Y por supuesto, decir no a las drogas… pero, hay cosas que se callan… Que calla la Ministra de igualdad con el puño en alto subida a lomos del coche oficial, que callan las Ministras de economía e industria mientras se retocan en la peluquería, que calla la Ministra de defensa visitando a sus soldaditos en Afganistán… Las balas con las que disparan a nuestros compatriotas en ese remoto lugar del mundo son made in Spain.
España es uno de los países más activos del planeta en la venta y distribución de armas. Y sus compradores van desde los EE.UU. ó Israel – con los que parece no nos llevamos excesivamente bien- hasta algunas de las democracias más “ sólidas” del planeta como Irán, Venezuela, China o Cuba. ( Que cada cual examine el nivel de “ solidez”, también el de la Venezuela de Chávez) Y como nuestra munición lo mismo vale para un AK 47 que para un M-16, pues lo mismo que sirve para abatir a un afgano malote y radical, sirve para enviar con banderita y todo a sus papaítos tejanos a un marine U.S.A. caído en el campo de batalla geopolítico mundial con gloria y honor. Que lo mismito a un soldado israelí, que a un niño palestino, nuestras municiones y armas cortas no hacen distingos raciales.
En los últimos tres años, España ha cuadriplicado las ventas de armas. Desde barcos de guerra hasta misiles tácticos. Y lo peor, no es que ya no fabriquemos bombas de fragmentación y minas antipersonas, lo cual está por ver. Lo diabólico es los pocos escrúpulos que tenemos al vender… y a quien vendemos. De cada diez personas que mueren en el mundo por heridas de bala, dos, posiblemente lo son por municiones fabricadas en el solar ibérico. Y muchos, muchísimos mutilados, en cantidad de guerras olvidadas nos deben también ese “ honor”. Pero, como dije al principio, la verdad no está oculta, simplemente está velada. Ésta industria pertenece a un sector estratégico para nuestra economía. Con el que no se puede andar jugando. Y el Gobierno tan tolerante, tan igualitario, tan progresista, y tan, tan, tan “ libertario”, callará como lo han hecho previamente todos, de González a Aznar, incluso antes. Hablemos del aborto, de la crisis, de ETA… hay tantas cosas de las que hablar… pero, del negocio de la muerte no digamos nada, porque no hay nada que decir.
Así que ya lo sabéis, cuando veáis que el Gobierno de España ha mandado ayuda humanitaria a un lejano país de África en guerra, preguntaros que mandó antes. ¿ Quizás las balas con las que se mataron entre ellos?. Balas made in Spain.

Unas palabras, humo necio

Siempre he ignorado porque hay gente que quiere poner reglas a lo caótico. Ordenar el caos, y hacerlo lógico. Decirte que parámetros debes seguir para moverte. Siempre he pensado, que a quien no le guste lo que hago, lo tiene bien claro. Pueden seguir su camino, que no seré yo quien se lo impida.
Yo no me meto con nadie. O con casi nadie. Alabo lo que me gusta, y trato de ignorar lo demás. Trato de seguir la línea recta de los persas. Ser, y no parecer, aunque a veces ser, sea más complicado de lo que parece. Se que la vida está llena de elecciones, las más de las veces absurdas, pero procuro seguir mi camino, aunque muy a menudo me veo obligado a escuchar reproches de lo más estúpido. Lo que sigo es lo que sigo, y a quien no le guste, anchos son los umbrales de la tierra.
A veces, como cualquiera, tengo ganas de gritar y me contengo. Son los excepcionales milagros del verbo. El agua que no calma la sed que se me derrama por dentro. Algunas veces trato de escribir con lógica, ser totalmente sincero, pero hay veces como ahora que se me desparrama lo que llevo dentro, aunque procure contener lo que siento. Hoy en particular, mis palabras son piedras de fuego, que queman, que son tan sólo chispas que se han de perder. Sin más decir, dejo que el aire que llevo en mis entrañas se vuelva humo necio.


Homenaje oculto


Un hombre sentado sobre una piedra roma le dijo a otro:
- Primero llegaron los que me dijeron: Mira, pero no toques; toca, pero no comas; come, pero no saborees; luego llegaron los penosos, y por último, las placentas que escriben extendieron su veneno.
Se quedó después en silencio largo rato esperando una respuesta. Tras unos minutos, le contestó el otro hombre.
- Ya no soy placenta. Maduré. Ahora soy tan sólo un chuletón con ojos, pero veo tu rabia dentro, mordiéndote como un lobo. De todas las cosas que he perdido, lo que más hecho de menos es… mi mente.