
Ayer estuve escuchando a uno de los mayores expertos mundiales sobre el cambio climático. El tío Gervasio, pastor de ovejas manchego. Con unas sencillas palabras hecho por tierra todas esas magníficas teorías que cientos de reputados climatólogos andan discutiendo por doquier desde éste ventilador de mierda en que han convertido internet y algunas otras, más que “ prestigiosas”, tribunas académicas. Sus sabias palabras fueron: Pos paece que éste año, el invierno viene un poco más cortico. ¡ Qué jodio!, como el año pasao. Sabio comentario me pareció, y más inteligente aún cuando el interfecto resultó que no tenía ni idea de donde queda Copenhagen, a lo que me dije: Mejor para él, una preocupación menos. Por suerte para mí, desde la preciosa, verde y gélida Dinamarca me bombardearán con cientos de mensajes sostenibles, vaticinios apocalípticos, fechas, y datos, y datos, y datos, y no con lo que de verdad importa; que si bien los inviernos continúan siendo fríos y los veranos calurosos, como lo ha sido siempre, los glaciales han decidido, por su cuenta y riesgo, ir desapareciendo, y en algunos casos más afortunados, retrocediendo, por aquello del miedo escénico y turístico; y que si los osos blancos se tienen que trasladar a saltitos entre las banquisas polares es porque han decidido ponerse todos, toditos, a plan... a plan de foca y trote, foca y trote, foca y trote… Como diría ese gurú de la recia meseta castellana: ¡ Qué jodios estos del tiempo!.
Dudo mucho de que de las sesudas reuniones de estos días en la capital de la sirenita salga algo más que una declaración de buenas intenciones, decidan lo que decidan firmar. Unas cuantas fotografías de prensa, con todos luciendo amplias sonrisas, y esos enfados, y profundamente concienciados ecologistas, montando su numerito habitual. En ésta historia, la estupidez y los intereses, están repartidos como las cartas en una partida de póquer, sólo que todos los contendientes de éste circo son tahúres profesionales y jugadores de ventaja… Unos con intereses más que negros en el mercado del crudo, otros rojo como es el comercio de sus explotaciones mineras del África central, y los demás teñidos de verde, como Su Majestad el Dios dólar y su parienta la libra esterlina, o como su negociado ecológico, hablo de organismos como Greenpeace o PETA, profundamente molestos, por ejemplo, con que se experimente con los simpáticos monitos en los laboratorios, pero que no dicen nada cuando las grandes – y contaminantes- corporaciones farmacéuticas americanas y europeas experimentan sus medicamentos en cobayos humanos. Nigeria sufría recientemente una epidemia de meningitis y los laboratorios de Pfizer decidieron ensayar un nuevo antibiótico inyectable, el Trovan, en fase de desarrollo, altruistamente. El saldo fue de once niños muertos y doscientos con graves malformaciones físicas y mentales, es un caso documentado, pero no el único, en la India saben mucho de eso como economía emergente que son y masivos productores de CO2 para occidente. ( Perdonarme si me he metido con Los guerreros de arco iris, ya sé que animales somos todos y ellos no aprueban tampoco la experimentación con criaturas humanas, aunque sean africanas)
Bastaría con meterlos a todos en una habitación completamente cerrada durante 24 horas a hablar y a hablar sobre el cambio climático o las lolas de Amy Winehouse, que lo mismo da, compartiendo unos habanos y unas copas de brandy para que los delegados a la cumbre mundial sobre el clima se enteraran de lo que le está pasando realmente al planeta sin tanto experto tocapelotas subvencionado por intereses cainitas dando la chapa todo el maldito día en conferencias infumablemente tediosas. Saldrían por la puerta entre medioconvencidos y asfixiados, y si les cambiáramos los puros por cannabis, hasta risueños y felices de las verdades del Tío Gervasio.
Hablarán de porcentajes, de la factura de la crisis, ( adaptar las empresas que contaminan vs. despedir a cientos de trabajadores) la geografía del hambre… Todas las mentiras de los próximos años se van a urdir estos días a la vista de todos. Envueltas en cifras apabullantes y documentos magníficamente redactados desde portátiles de última generación en hoteles de superlujo. Lejos de las minas de coltán, de los diamantes conflictivos, de las deforestaciones masivas para hacer estanterías de IKEA, de las matanzas de bebes foca en las tierras del Canada olímpico… ( todavía espero una llamada al veto de los juegos de invierno por parte de Greenpeace, por ejemplo) Me temo que los basureros del mundo están demasiado alejados de los focos y la sostenibilidad.
Dudo mucho de que de las sesudas reuniones de estos días en la capital de la sirenita salga algo más que una declaración de buenas intenciones, decidan lo que decidan firmar. Unas cuantas fotografías de prensa, con todos luciendo amplias sonrisas, y esos enfados, y profundamente concienciados ecologistas, montando su numerito habitual. En ésta historia, la estupidez y los intereses, están repartidos como las cartas en una partida de póquer, sólo que todos los contendientes de éste circo son tahúres profesionales y jugadores de ventaja… Unos con intereses más que negros en el mercado del crudo, otros rojo como es el comercio de sus explotaciones mineras del África central, y los demás teñidos de verde, como Su Majestad el Dios dólar y su parienta la libra esterlina, o como su negociado ecológico, hablo de organismos como Greenpeace o PETA, profundamente molestos, por ejemplo, con que se experimente con los simpáticos monitos en los laboratorios, pero que no dicen nada cuando las grandes – y contaminantes- corporaciones farmacéuticas americanas y europeas experimentan sus medicamentos en cobayos humanos. Nigeria sufría recientemente una epidemia de meningitis y los laboratorios de Pfizer decidieron ensayar un nuevo antibiótico inyectable, el Trovan, en fase de desarrollo, altruistamente. El saldo fue de once niños muertos y doscientos con graves malformaciones físicas y mentales, es un caso documentado, pero no el único, en la India saben mucho de eso como economía emergente que son y masivos productores de CO2 para occidente. ( Perdonarme si me he metido con Los guerreros de arco iris, ya sé que animales somos todos y ellos no aprueban tampoco la experimentación con criaturas humanas, aunque sean africanas)
Bastaría con meterlos a todos en una habitación completamente cerrada durante 24 horas a hablar y a hablar sobre el cambio climático o las lolas de Amy Winehouse, que lo mismo da, compartiendo unos habanos y unas copas de brandy para que los delegados a la cumbre mundial sobre el clima se enteraran de lo que le está pasando realmente al planeta sin tanto experto tocapelotas subvencionado por intereses cainitas dando la chapa todo el maldito día en conferencias infumablemente tediosas. Saldrían por la puerta entre medioconvencidos y asfixiados, y si les cambiáramos los puros por cannabis, hasta risueños y felices de las verdades del Tío Gervasio.
Hablarán de porcentajes, de la factura de la crisis, ( adaptar las empresas que contaminan vs. despedir a cientos de trabajadores) la geografía del hambre… Todas las mentiras de los próximos años se van a urdir estos días a la vista de todos. Envueltas en cifras apabullantes y documentos magníficamente redactados desde portátiles de última generación en hoteles de superlujo. Lejos de las minas de coltán, de los diamantes conflictivos, de las deforestaciones masivas para hacer estanterías de IKEA, de las matanzas de bebes foca en las tierras del Canada olímpico… ( todavía espero una llamada al veto de los juegos de invierno por parte de Greenpeace, por ejemplo) Me temo que los basureros del mundo están demasiado alejados de los focos y la sostenibilidad.