
Hay causas justas, y quizás ninguna más justa que la de Aminatou Haidar. A su alrededor se han posicionado muchas, muchísimas voces anónimas… y los de siempre, los actores, cantantes y artistas, el ariete progresista – los bienpagaos- de éste país.
Pero hay que saber distinguir donde termina la justicia y donde comienza el chantaje. Hoy en una carta abierta escrita en francés, los hijos de Aminatou, Son Hayit de quince años y Mohamed de trece, hacen pública una “ llamada urgente a la conciencia de la humanidad” para que “ eviten la tragedia”. ¿ Hasta dónde se puede tensar la cuerda?. ¿ Hasta una suerte de chantaje emocional?. ¿ Hasta la utilización de menores por la causa del Sahara libre?. ¿ Hasta la coacción al Estado, que ha ofrecido todo lo que le es preceptivo dar?. Nacionalidad, reagrupación familiar, status de refugiado político. ( Para los que hay seres humanos que llevan años esperando) Hasta donde pretender llegar, ya no la pobre Haidar, a la que quieren llevar al martirio por la causa si es preciso, si no quienes manejan los hilos del movimiento saharaui.
Las causas dejan de ser justas cuando se pervierten, y la esencia de ésta se envenena un poco más cada día. Entiendo el dolor de esos niños, me duele en el alma, pero detrás de ellos está la manipulación asquerosa de ese enorme sufrimiento. Es más carnaza mediática. Poner a esos críos a los pies de los caballos. Con fotografías en prensa. Con entrevistas en televisión. Bajo el fuego de los focos y la inmundicia del exquisítamente serio periodismo basura.
