La causa de la libertad


La justicia en la República Popular China es rápida, en tres horas le han juzgado, sin garantías, pero con abogado defensor, sin molestos periodistas extranjeros, sin deshonestos diplomáticos occidentales. La justicia en la República Popular China es eficaz, a Liu Xiaobo, se le ha acusado de “ incitar a actividades de agitación destinadas a derrocar al gobierno” y ha sido condenado por ello a once años de cárcel. La justicia en la República Popular China es contundente, la sombra de los sucesos acontecidos en junio de 1.989 en la Plaza de Tiananmen es alargada, aunque los libros de texto de los escolares chinos digan que nunca existió tal revuelta. Aquellos estudiantes eran delincuentes y agitadores manejados desde el exterior. Aquel hombre anónimo que se inmoló delante de los blindados era un perturbado mental. ( Y lo demás son leyendas urbanas)
Liu Xiaobo ha sido juzgado y condenado, como tantos otros a lo largo del tiempo, por la causa de la libertad. ( Algo más viejo que la propia China) Por pedir reformas democráticas profundas, no la posibilidad de tener un Bentley. Por pedir el fin de la dictadura del partido único. Simplemente por eso. Lejos de las mentiras de Xinhua. De eso habla en la famosa Carta 08, de libertad, sin huelgas de hambre mediáticas de por medio. Ello en China, sería la muerte absoluta: Sin radios, sin periódicos, sin televisiones… sin redención. Acallar su voz para siempre. Sin artistas y demás farándula solidaria poniendo el grito en el cielo. ¿ Cuánto tiempo se agitará occidente altruistamente por él?. ¿ La U.E.?. ¿ Cuánto tiempo la comunidad internacional pondrá en riesgo sus intereses comerciales con la República Popular China?. ¿ Los bloqueamos?, como a esos aviesos y corruptos comunistas cubanos que no respetan los derechos humanos.
Todos andamos en estos días preocupados por el medio ambiente y el encarcelamiento en la siniestra Dinamarca del Director Ejecutivo de Greenpeace España, ( es una lástima que no haya podido comerse el turrón y las peladillas en compañía de los suyos en éstas entrañables fiestas de la Navidad) y por las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero por parte de la República Popular China, y pareciera que en aquel lejano país no pasa nada más, que el de la contaminación es el único problema. Si de golpe redujeran sus vertidos a la atmósfera en un 20% haríamos piruetas en el aire, y hasta les daríamos unas palmaditas cariñosas sobre los hombros. Y puede que hasta los amigos del arco iris nos dijeran que es un gran día para la tierra, ( sería para congratularse por ello, sin duda) pero el Tibet seguiría padeciendo calamidades bajo la bota china, como hasta ahora; y Liu Xiaobo, y tantos, y tantos disidentes, ( que cierta izquierda bienpensante sigue viendo como reacción) seguirían presos, bajo la maquinaria represora y mimada por occidente hasta la náusea, de la colorida República Popular China.
Echaré de menos, a partir de ahora, esas muestras de solidaridad desinteresada, por parte de todos. La causa de la libertad en la República Popular China no es tan “ mágica” ni cercana a nosotros como la del Sahara Occidental. Echaré de menos las huelgas de hambre, llámense planes de adelgazamiento solidarios. Las machaconas noticias, noche y día, en los medios de comunicación. China queda tan lejos. Los actores, actuarán. Los cantantes, cantarán. Otras causas seguirán dando más juego.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------