Lugares olvidados I


Ya hemos entrado de pleno en el tercer año de bloqueo de la franja de Gaza, que unida a esa infausta operación militar que bautizaron como Plomo derretido a sumido aquel territorio en una pobreza extrema. Gaza se ha convertido en otro olvidado infierno donde los periodistas una vez cobrada la pieza han desaparecido. La comunidad internacional ha decidido mirar para otro lado y el impacto sobre la población local está resultando devastador. Han priorizados los objetivos políticos frente a las necesidades de las personas, se han machacado sistemáticamente sus derechos, para mantener amordazados a los perros de Israel, los fieles aliados de Obama en una zona convulsionada entre el integrismo feroz de algunos países limítrofes y la tibieza de otros tantos, todos ellos en la órbita islámica. Y en tanto, en esa cárcel, en ese parque temático del horror cotidiano, se está larvando con fuerza inusitada y odio enfebrecido la próxima generación de suicidas, entre el hambre y una total falta de esperanza en el futuro más incierto.
Más tarde llegará el momento de las lamentaciones, pero ahora, ¿ qué se está haciendo por la paz en ese olvidado rincón del mundo?. Nada. Absolutamente nada. Dejarlo como una escombrera, un puntual campo de adiestramiento para que los jóvenes pilotos judios practiquen ocasionalmente el tiro al blanco ( los túneles de Hamás que unas veces llevan armas, y las más, alimentos), y a fe que lo bordan los hijos de puta.

Camino roto

El miedo de un chiquillo es una flor prematuramente seca
Ebria de apestosas lanzas en llanto mojadas
Y de madres taciturnas como sus lenguas destrozadas
Por temor al chirrido fiero tras la puerta

Todos los ángeles negados crujen sus huesos de cera
Para alumbrar los restos óseos del camino roto
Por donde ha de caminar con sus pasos menudos
El pequeño que marcha con sed hacia el portal

Debe morir de hambre la oscuridad perpetua
Como las manos abiertas y los puños ciegos
Como deben caer en picado cien pedazos de agua negra
Y ser libres los que quieren respirar arena y sal

Quedarán muchos ojos rojos de rabia y amanecer
Cuerpos devorados por tigres silenciosos de indiferencia
Reirán muchos días más los que aún no temen perder
Y los niños tristes ocuparán sus columpios de metal

Miedos


Me asusta cuantas personas van a morir por hambrunas en los próximos cuatro años. Me asusta que la F.A.O. no tenga fondos suficientes para poder mantener el programa mundial de distribución de alimentos. Me asusta leer que cada día van a morir de hambre 35.000 seres humanos y 100.000 por causas paralelas a la falta de alimentos. ( Me importa un pimiento si los datos son exagerados, o se quedan cortos… creerme) Me asustan las fotografías de los niños famélicos y sus premios internacionales, pero sobre todo lo que más rabia e ira me provoca es ver como esos hijos de puta se ríen en nuestras caras desde ese circo de tres pistas que es el G-20. Me importa un carajo si aprueban ( cosa que está por ver) que los grandes banqueros se bajen los sueldos un 10%. Luego vendrán de su patética excursión de fin de curso y nos lo venderán como un logro universal creyendo que somos imbéciles. ( Bueno, un poco sí) Y alguna espabiladilla periodista para redondear su crónica nos contará que los señores almorzaron ese día: Crema fría de centollo al Oporto y magret de pato al foie con limón.
Llueve torrencialmente sobre el África occidental donde muchos niños morirán de inanición porque las cosechas se han perdido y en el otro lado del continente muchos más morirán por la extrema sequía. Esto es una bomba atómica como la de Hiroshima estallando cada día. Una tercera guerra mundial silenciosa. Este año la malaria y otras enfermedades pandémicas devastarán el continente – y otras zonas de Asia y América del sur - porque no hay suficientes vacunas, en parte, porque las farmacéuticas americanas y europeas ( esas filantrópicas instituciones) sólo conocen un credo, el de sus ricos estados, más que ocupados en observar como se tiran a sus caminos miles de litros de leche o se quedan los cultivos sin recoger porque los precios de la cesta de la compra pueden caer aún más.
Prestar atención a como mueren. Observar otro amanecer más como la explosión se lleva por delante miles de vidas ante vuestros ojos. Dancemos inconscientes y quejémonos nuevamente de ésta atroz y maldita crisis económica nuestra de cada día… siempre nos reconfortará el simple hecho de que a otros les va mucho peor. Y si el sarcasmo no nos mata, tal vez el fútbol si lo haga… mientras vemos indiferente, despreocupadamente algún partido por la televisión. Donde nos den de nuevo Soma. Nos digan si se ha divorciado Brad Pitt o si fulanita o menganita se mete tal o cual polvo por la nariz…
Aquí señores, no pasa nada… y si pasa se le saluda, que si por lo que tenemos pinta negro, peor pinta el porvenir. Afortunadamente, en cien años todos calvos, pero con su permiso, señoras con señores… el que esto escribe les dice adiós, que dentro de cien años no lo pienso ver.

Retorciendo la vida


Con la espalda apoyada sobre el grueso tronco de aquel viejo árbol la esperaba una tarde más. Frente a los edificios rojos y blancos al otro lado de la calle. Como un naufrago llegado de una tormenta lejana. Como una sombra escondida errante frente a la ciudad.
Allí estaba sobreviviendo mi vida con el caparazón aún tierno, extraño y dúctil, sin pensar en los excéntricos giros del destino ni en los avatares que me sobrevendrían. Allí la esperaba risueño deseando un beso que lleno de luces y de sombras me habría de dar. Casi la he olvidado, como he olvidado los gritos suspensos y los fracasos. Como he perdido la primavera, la memoria y los ojos. Como se acaban las esperas que nos impacientan. Así es como poco a poco he llegado a éste día, como llegue a aquel día en que la vida se frena haciéndose agua estancada que nos envenena.
Retorciendo la vida como una camisa mojada es como puedo remembrar las impaciencias y los desplantes que el alba torna suave cual arcilla para modelar. Al final no son otra cosa que pedazos de tiempo viejo que entonces costo tragos beber y que ahora tan sólo son respirar. Ecos lejanos que ya ni hieren ni vocean, que únicamente dan pena. Todo es un mismo y viejo lugar diferente, un lugar ardiente donde no hay que mirar ya más allá.

Pertrechos y consecuencias

Disparé una cuartilla sin eco ni reflexión
Al soplo oscuro de tonos nocturnos
Un avergonzado retazo de lenta frustración
Que huérfano ardió como un seco ramaje

Los interrogantes nacieron cual enfebrecidos niños ciegos
Ásperos manjares que no me han interesado
Trazos de mesura desperdiciada
Que la certeza con muros construyera

Guiones, rectas… en enigmáticos cuadernos
Anotaciones templadas como negros y tensos cerros
Tintes fatuos mojarán los roncos versos
Escupidos en la última nota con algo sentido

Los almacenes del alma siguen vacíos
Dentro hay una caja de estiércol humano
Hojas y más hojas que sangran por ambos lados
Leídas por chiquillos y desbaratadas, majaderas altezas

Dictadores morales


Mao sentía una enfermiza lujuria por las chicas jóvenes de las que decía le ayudaban a mantenerse joven en tanto que públicamente afirmaba que el amor era contrarrevolucionario. De hecho tocarse las piernas en plena revolución maoísta ya era poco menos que un repulsivo acto sexual. Efectivamente, hay dos cosas que jamás poseerán los dictadores, sea cual sea su color o altura, ( y no lo digo porque la mayoría sean bajitos, sino por su altura moral) una, sentido del humor, y dos, gónadas, al menos de manera pública: La consigna es silenciar los genitales, y a partir de esa censura es de donde surgen rocambolescas y hasta hilarantes anécdotas que maldita sea su gracia. Desde el cojón único, grande y puede que libre del general Franco hasta la ausencia de atributos masculinos de Hitler. De ahí quizás venga otra característica más a tener en cuenta de los dictadores: Su voz aflautada, casi núbil. Tal vez de ahí también esa mala leche que se gastan los muy cabrones, porque otra cosa no, pero reconozcámoslo follar relaja un huevo.
¿ Y quién dicta ahora nuestra nueva moral sexual?. ¿ Quienes son los nuevos nazis?. Los nuevos nazis… lo son de la moda, el cine y la televisión. Dos kilos de silicona es su svástica… afortunadamente el amor ya no es contrarrevolucionario sino utópico, como un axioma trasnochado y marxista. El nuevo “ ideal ario” es la búsqueda griálica de la llamada “ tableta de chocolate” y a los que no alcanzan esa novísima perfección se le envía por vía directa al ostracismo, una suerte de campo de concentración a medio camino entre la vulgaridad y el olvido. ¿ No os parece una dictadura?.
Y es sobre ésta nueva basura ideológica sobre la que un estúpido ejercito de modistillos, modelos al borde de la anorexia, actores, actrices, gacetilleros, tertulianos, cocinillas de diseño, pilatistas sorbemocos y otros “ enfermos mentales” han montado su mercadillo de compraventa de lo moralmente agraciado. Se permiten con total impunidad y desfachatez decir quien está in y quien está out. Si debes beber, si debes fumar, si debes comer tal o cual cosa… o debes drogarte hasta morir. La sandez de todo esto es que encima hay quien se lo cree, se cree la mentira bajo la que está toda una industria de la cosmética y la belleza con toda tu libertad para poder elegir siempre y cuando estés por debajo de la talla cuarenta. Para ellos somos tan sólo carne para consumir y nada más.

Mis pequeños odios I


Decimoquinto puesto. ISABEL COIXET
Sus películas son un auténtico coñazo. Únicamente aconsejables ( en pequeñas dosis) para cinéfilos seudointelectuales en plena adolescencia.

Decimocuarto puesto. HUGO CHAVEZ
Miniyo de Castro. Un pelma con ínfulas de telepredicador.

Decimotercer puesto. ZAPATERO
¿ Quién soy?. ¿ Dónde estoy?. ¿ Qué hago?.

Decimosegundo puesto. VIVIANA AIDO
Ahora canto la internacional con el puno en alto, ahora me subo al coche oficial… Pura coherencia ideológica.

Decimoprimer puesto. CRISTIANO RONALDO
Todo un modelo de triunfador y un ejemplo para las nuevas generaciones… Pretendo ser sarcástico.

Décimo puesto. OBAMA
Mucho ruido y pocas nueces.

Noveno puesto. MARADONA
Lo que va de ser el mejor jugador de la historia del fútbol a un entrenador del montón con restos de cocaína de por medio.

Octavo puesto. CARLA BRUNI
El triunfo de un estilo… de embobar al gran público.

Séptimo puesto. ANGELINA JOLIE
Como ser solidarios sin ensuciarse demasiado.

Sexto puesto. BERLUSCONI
La elegancia y la caballerosidad puestas al servicio de la patria.

Quinto puesto. LETIZIA ORTIZ
Vuelve el nepotismo ilustrado, y campechano,,, of course.

Cuarto puesto. CESAR VIDAL
¡ Otro libro más no!.

Medalla de bronce. ESPERANZA AGUIRRE
Para que luego digan de las rubias de bote.

Medalla de plata. EVO MORALES
A un tipo que representa todo un país se le tiene que pedir algo más que vestir con elegancia.

Medalla de oro. RAMONCIN
Indiscutible rey de la tertulia frita del que dicen que antes fue roquero.

Medalla de chocolate. BUSH, HIJO…
Por su búsqueda incesante de la paz.

Tareas pendientes

Necesito exhalarte como la madera al crepúsculo
Ser de la piel oscura de los sueños más pulcros
Acariciar tus pasos sobre la brisa de la tarde
Sonreír a la noche que en seda te envuelve como el horizonte

Leer en el brillo de la luciérnaga tus pensamientos me urge
Escuchar el crepitar de tu fuego cuando me recorres
Ver una pálida estrella que silba por mí, desamparada
Escuchar tu furia cuando vuelan mis palabras sin orden

Quien escribirá el agravio brutal del amanecer
El feo rostro de sus arrugas marcadas al alba
Las hojas quietas e inertes sobre la pared
El lento e hipnótico reptar de las serpientes doradas

El amor escuece con sus fríos chorros de metal
Con los pies cansados al llegar frente a la puerta añorada
Con los ramajes embelesados de mirar tu despertar
La copa siempre pendiente de colmar con versos alegres

Largo invierno de fútbol


Siempre he amado el fútbol, ese ballet de los brutos… Y aún recuerdo aquel día. Como siempre, domingo. Como siempre, invierno… y llovía, llovía a mares… Puedo ahora recordar a mi padre frente a mí gritándome: ¡ Bailar es una mariconada!. Los chicos juegan al fútbol… y así año tras año, puedo recodar, como por Navidad los malditos Reyes magos un año tras otro me traían un balón de regalo.
Llovía. Llovía mientras corría por aquel campo embarrado. El balón se frenaba a cada instante y las piernas me palpitaban de dolor, pero aún quedaban veinte minutos de partido. Bajo el aguacero todas las camisetas parecían iguales, apenas distinguía a mis compañeros y a duras penas estábamos consiguiendo defender el dos uno que llevábamos. Las palabras volaban por el campo, sin saber quien era quien, casi como en una mezquina guerra de trincheras nos hicimos fuertes en el medio campo y allí seguíamos dándonos pelotazos unos a otros mientras esperábamos a que el arbitro pitara el final de aquel infierno.
Las gradas hacía tiempo que se habían vaciado. Todos nuestros queridos papaítos estaban a buen recaudo en un acogedor restaurante al otro lado de la calle. Salvo una mujer extraña que bajo un ridículo paraguas aguantaba sobre el cemento mojado mirando hacia el campo. En ese momento pensé que sin duda ninguna su hijo era el ser más afortunado del mundo, mi padre desde luego lloviendo como llovía había sido de los primeritos en haber salido de allí, de eso estaba casi completamente seguro.
Como al final todo termina, terminó también el puto partido de mierda. Y ganamos. La de aquel día no fue la victoria más alegre, tan sólo una más en aquel largísimo invierno. Entramos en el desvencijado vestuario y nos duchamos. Y por fin, bajo el agua caliente gritamos nuestra breve frustración y el triunfo. Nos habríamos quedado bajo el agua de la ducha toda la tarde, pero salimos y nos vestimos, y uno tras otro vimos mientras abandonábamos aquel barracón que se caía a pedazos a aquella extraña mujer besando y acariciando a su hijo, y bajo la lluvia corrimos a refugiarnos en el bar.
Dentro contemplamos la estruendosa algarabía de nuestros amados progenitores que alguno de nosotros confundió quizás en alegría por nuestro éxito. Sobre una mesa nos habían dejado refrescos y aperitivos variados. Mi padre, siempre tan campechano, reía en una esquina en compañía de los padres de mi amigo Juanma. Apenas llegué a su lado le miré y poniéndome la mano sobre el hombro me preguntó: ¿ Cómo habéis quedado?. ¡ Ganamos!, le respondí alborozado con una estúpida expresión de felicidad en la cara. ¡ Bien hecho!, me dijo agitando mi pelo mientras retomaba su necia y banal conversación… Por cierto, ¡ qué buenas estaban aquellas croquetas!.

Un minicuento cualquiera


Borja cumplió ese día dieciocho años y se fue con sus amigos a celebrarlo. Dejó la moto que le compraron en el chalet. Es de buena familia, responsable y cabal. Sale con una chica de su urbanización que estudia con las monjas y que empezará medicina el año que viene. Es educado y amable con sus vecinos. Como iba ser él ese monstruo del que hablaban las noticias de las tres. Imposible. ¡ Qué disgusto para la pobre Encarni!. Ella tan prudente, tan ecuánime, tan cristiana… Y que decir de Luis, su padre, industrial de sanitarios que apenas hace un año había fusionado su compañía con una importante corporación japonesa del sector. ¡ Cuantos planes había ideado para su hijo!.
El bufete de Martín Pérez, su viejo amigo de la infancia, ya se ha puesto en marcha para que el adolescente salga lo menos perjudicado posible de esa chiquillada. Al fin y cabo son niños a los que se les ha ido un poco la mano y nada más. Pero el daño ya está hecho. ¿ Qué pensarán de ello en el club?. ¿ Y la familia de su novia con la que iban a pasar los veraneos a la costa?. ¿ Y los japoneses?. ¿ Qué pensarán los malditos japoneses?.
La culpa es de su amigo ese, Ariel, el que tiene a la madre separada, que un día se arrima a uno y al día siguiente está con otro. Como será de insolente que pretendía entrar a formar parte como socia de nuestra muy noble institución social. La clase no se compra con dinero, o se tiene o no se tiene. Más la valdría taparse un poco a la muy puta.