
El otro día oí a cierta señora comentar lo mucho, muchísimo, que admiraba a Esperanza Aguirre, Presidenta bailona de la Comunidad de Madrid, y me reprochó, el porque yo parecía albergar cierta hostilidad hacía esa dama chulesca y postinera. Preferí no darla argumentos de peso que refutarán mi opinión. No se puede luchar contra los mitos. Hasta los primates con escasa coordinación psicomotriz como George W. Bush tienen simpatizantes; cuidadito, amigos, algunos tienen torsos modelados en largas sesiones de gimnasio y padel.
Simplemente la dije a la buena mujer, que un servidor, cuando cree empezar a sentir admiración por algún personaje público, le hace la prueba del nueve y en paz. Me imagino a ese ente, tan especial y solariego cagando en la soledad del retrete, entre retortijones y estreñimiento, y no hay mito, tía buena, o tipo o tipa cabal, que permanezca en pie. Un agujero negro los absorbe, sin necesidad de tirar de la cadena. Ni ocho segundos de reloj. Ni pedestal ni trono que lo aguante, hacer la prueba. Imaginaros a Chávez, a Berlusconi, o a la mismita Esperanza Aguirre, agachadita, antes de empezar un acto oficial, con las bragas en los tacones y sus calcetines de fantasía. Tiemblo, sólo de pensarlo.
Imaginaros el glamour de Cristiano Ronaldo con estreñimiento, o de la espectacular Cameron Diaz entre retortijón y retortijón, haciendo música de viento. ¿ Os siguen pareciendo sexys?. Bueno, tal vez estéis enfermos… o estoy enfermo yo. ¿ Os imagináis a Aznar?. ¡ Vale!, no os pongáis a vomitar todavía. Imaginaros a Obama, con los pantalones por los tobillos antes de decidir mandar 30.000 soldados más a Afganistán. O a Zapatero, andando como un pingüino, buscando algo de literatura ligera para ese momento único e íntimo… que sé yo, tal vez, El principito. ¡ No!, no le veo leyendo El principito… ¡ Bien!, señora, ya está lista. Imaginese a Rouco Varela… o a esa heroína suya. Ahora podéis tirar de la cadena. ¡ A la mierda!.
Simplemente la dije a la buena mujer, que un servidor, cuando cree empezar a sentir admiración por algún personaje público, le hace la prueba del nueve y en paz. Me imagino a ese ente, tan especial y solariego cagando en la soledad del retrete, entre retortijones y estreñimiento, y no hay mito, tía buena, o tipo o tipa cabal, que permanezca en pie. Un agujero negro los absorbe, sin necesidad de tirar de la cadena. Ni ocho segundos de reloj. Ni pedestal ni trono que lo aguante, hacer la prueba. Imaginaros a Chávez, a Berlusconi, o a la mismita Esperanza Aguirre, agachadita, antes de empezar un acto oficial, con las bragas en los tacones y sus calcetines de fantasía. Tiemblo, sólo de pensarlo.
Imaginaros el glamour de Cristiano Ronaldo con estreñimiento, o de la espectacular Cameron Diaz entre retortijón y retortijón, haciendo música de viento. ¿ Os siguen pareciendo sexys?. Bueno, tal vez estéis enfermos… o estoy enfermo yo. ¿ Os imagináis a Aznar?. ¡ Vale!, no os pongáis a vomitar todavía. Imaginaros a Obama, con los pantalones por los tobillos antes de decidir mandar 30.000 soldados más a Afganistán. O a Zapatero, andando como un pingüino, buscando algo de literatura ligera para ese momento único e íntimo… que sé yo, tal vez, El principito. ¡ No!, no le veo leyendo El principito… ¡ Bien!, señora, ya está lista. Imaginese a Rouco Varela… o a esa heroína suya. Ahora podéis tirar de la cadena. ¡ A la mierda!.
Una estúpida puntada sin hiloLo que me sobrecoge del terremoto de Haití, es, que va a quedar allí, cuando se marchen los campeones de la solidaridad. Ya he visto muchos casos similares.