He emborronado el mar para escribir tu nombreHe viajado a una miga de pan para escuchar el hambre
El cielo es azul como el frío de mis entrañas
Que tiene grabado en su filo la rabia
Que furia levanta un palo en alto listo para golpear
Que cristales no dejan pasar el negro olor de las calles
Las manos no tocan la vida rota de carne sangrante
El sucio tacto del dinero no me habla de esperanza
Las lonas se dibujan con metales de espanto
El agua es limpia… y las gargantas están sucias
El viaje termina al borde del océano
La frontera termina al borde de sus dedos
No preciso más dolor, sólo oír algo coherente
Entre la derrota entregada a enterrar tanto vacío
Mil veces he oído pronunciar tu nombre en vano
Las pieles furtivas han desollado el futuro
Descansa en mi memoria de sábanas blancas
Escribir no es nada, es aniquilar la propia infamia
Tanta ayuda. Las madres fallecen entregando hijos al viento
Se enfría mi café… mis palabras brotan muertas
La faz de mis recuerdos se curva hasta el infinito
Fuera brilla el sol, en un alegre parque sin sombras
No hay problemas… únicamente, niños sanos riendo