
Hoy he tenido la oportunidad de leer el apasionado llamamiento de Emibel desde su blog Reflexiones… Me ha conmovido su entusiasta defensa de los animales, así como la petición que ha hecho. Comparto con ella su preocupación. Mi perro, es uno de esos supervivientes. Le libré de un lugar, donde su futuro hubiera sido morir, sin más. No hay animal en el mundo más fiel y cariñoso que él, ni probablemente, más tonto tampoco. ( Ese, quizás, es otro de sus encantos) Es mi sigilosa sombra. Cuando lo rescate, tenía miedo a todo, no ladraba y apenas comía. Sus antiguos propietarios lo habían maltratado con saña. Tenía terror a las escobas. Así que cuando tengo que barrer, procuro encerrarlo en un cuarto… pero, ¡ qué, coño!, no quería hablar de él… Os quiero contar, al hilo de la denuncia de Emibel y de su llamamiento, algo que para mí, a nivel muy particular, es una de mis más enconadas luchas ocultas. ( En la que he estado involucrado de manera más contumaz) Algo de lo que no me gusta hablar, y a lo que no he encontrado la manera de echar mano. Son las matanzas de galgos que con regularidad cíclica como las estaciones se vienen sucediendo, sin que nadie tome medidas eficaces al respecto, y ante las que he tenido que oír a algunos estúpidos neandertales decirme aquello de “ preocúpate por los niños que pasan hambre más que por esos animales”. La diferencia que tengo con esas personas, es que un servidor, efectivamente, está más preocupado, por los seres humanos, que por los animales, y ellos, ni por una cosa ni por la contraria.
A lo largo de mi vida me he tenido que fajar en discusiones bizantinas con ecologistas y greenpeaceros, de los que estoy hasta los mismísimos. Seguramente, ellos no han tenido que bajar galgos ahorcados de ningún árbol, ( o descuelgan treinta mil cada día, más, los años bisiestos) ni ver a una galguita preñada como no se atreve ni a aproximarse a tí, por ser varón. ( Únicamente confía en las chicas) He tenido que aguantar a seudohippies, oenegetas y asimilados, dándome un día sí y otro también, la barrila sobre lo del jodido cambio climático o de porque se van a protestar por el cierre de una central nuclear. Eso sí, les importa a todos una mierda, que sus papitos lindos o aquellos más desfavorecidos, tengan que pagar el recibo de la luz a precio de oro, siempre y cuando sea con energias limpias y renovables. Yo también estoy por ello, pero no ahora. Es la meta a la que debemos aspirar, pero no envueltos como estamos por la manta de la crisis, y si “ iluminados” burguesiítos como López de Uralde y la corte de caraduras que lo alaban, se dieran una vueltecita por las oficinas del INEM y no vivieran en El país de Oz, sabrían de que hablo.
Lo siento, si se me nota un cierto cabreo, pero estoy hasta los cojones, de estos sujetos. De estos tocasitares del turismo solidario, mientras que aquellos que de verdad, se parten el lomo, no encuentran financiación; mientras, otros cámara en mano, van al “ rescate de los flacuchos" entre causas justas y famoseo. Ya sea con la cruz, o con su humanismo ateo, mi devoción va para todos aquellos que trabajan en silencio. Auténticos supervivientes de la solidaridad.
Termino. A tí, Emibel, sólo quiero decirte, que pequeños gestos como el tuyo, son los que cambian la faz del mundo.
A lo largo de mi vida me he tenido que fajar en discusiones bizantinas con ecologistas y greenpeaceros, de los que estoy hasta los mismísimos. Seguramente, ellos no han tenido que bajar galgos ahorcados de ningún árbol, ( o descuelgan treinta mil cada día, más, los años bisiestos) ni ver a una galguita preñada como no se atreve ni a aproximarse a tí, por ser varón. ( Únicamente confía en las chicas) He tenido que aguantar a seudohippies, oenegetas y asimilados, dándome un día sí y otro también, la barrila sobre lo del jodido cambio climático o de porque se van a protestar por el cierre de una central nuclear. Eso sí, les importa a todos una mierda, que sus papitos lindos o aquellos más desfavorecidos, tengan que pagar el recibo de la luz a precio de oro, siempre y cuando sea con energias limpias y renovables. Yo también estoy por ello, pero no ahora. Es la meta a la que debemos aspirar, pero no envueltos como estamos por la manta de la crisis, y si “ iluminados” burguesiítos como López de Uralde y la corte de caraduras que lo alaban, se dieran una vueltecita por las oficinas del INEM y no vivieran en El país de Oz, sabrían de que hablo.
Lo siento, si se me nota un cierto cabreo, pero estoy hasta los cojones, de estos sujetos. De estos tocasitares del turismo solidario, mientras que aquellos que de verdad, se parten el lomo, no encuentran financiación; mientras, otros cámara en mano, van al “ rescate de los flacuchos" entre causas justas y famoseo. Ya sea con la cruz, o con su humanismo ateo, mi devoción va para todos aquellos que trabajan en silencio. Auténticos supervivientes de la solidaridad.
Termino. A tí, Emibel, sólo quiero decirte, que pequeños gestos como el tuyo, son los que cambian la faz del mundo.