De estación a estación


Escupo. Miro sus ojos verdes. La señora del lado derecho me analiza. Tiene cara de serpiente. Se han cerrado las puertas. El de la guitarra toca. El del Ipod no se entera. Un viejo lee la prensa deportiva. Un joven a su lado la ojea.
Me rasco la cabeza. Miro sus ojos verdes. Al lado derecho la señora tiembla. Tiene arrugas marcadas. Los cristales cascabelean. El de la guitarra rasguea con desigual tino. El del Ipod mueve la cabeza. El viejo del periódico deportivo pasa rápido las hojas. El chico joven que mira se mosquea.
Bostezo y saco la lengua. Los ojos no son verdes, que lleva unas gafas negras puestas. La señora se ha levantado y se queda frente a la puerta. Lleva los labios pintados como una ramera… tal vez, lo sea. Toda la vida, pasa fuera. El que tocaba pasa el plato. El del Ipod que no escuchaba le hecha una moneda. El viejo dobla las hojas como si envolviera una chuleta. El que mira de reojo cruza las piernas. La noche está afuera. La “ mala yerba”. Una mujer que lee apoyada en un árbol…


Cierro el libro. Salto entre la gente que entra. Veo un hombre, un hombre que camina con un paraguas. Me duelen las piernas. El chocolate es dulce. La publicidad sobre las claustrofóbicas paredes, apesta. El perro de un ciego me mira. Camina en línea recta. Me limpio las gafas. Llueve en la calle. Hace veinticuatro horas dormía la borrachera. Miro sus ojos verdes. Las tiendas están abiertas. Las sombras oscurecen la luz. Quisiera saber la hora. El libro está en mi mano. La gente ya se ha sentado. Los dolores se pasan. Amargas son las cosas que saben amargas. Un perro ciego me observa. Los rastros rojos llevan a una mujer que ama en silencio. Hay una moneda de un céntimo tirada en el suelo, el banquero se agacha y la recoge con mimo mientras me pregunta que hago aquí dentro. Es extraño el extraño movimiento de las olas, el barco que mecen solas. El naufragio que llevan.
Grita por un agujero una mujer… y un hombre feo la observa extasiado. En la calle veo la gente correr a resguardo de la lluvia que quema. Aire vacío, espuma de besos.