
Las hojas van pasando y todo tiene sentido. Éste puzzle infinito de palabras. Escribo como un autómata. Letras. Disparos al aire. El espacio parece detenido, pero es una ilusión óptica mientras envejecen las cuartillas y las mayúsculas traen a mi cabeza los nombres de ayer... por la mañana.
Los recuerdos perecen más rápido que las manos que los trazan sobre el azul eléctrico de la pantalla. Son hiedras enredadas en una navegación permanente. ¿ Quién sabe quién los leerá a partir de ahora?. ¿ Quién los va a deletrear?. ¿ Quién los pierde otra vez en la memoria?. Antaño los imaginó un roble. El latido del bosque. El ADN de la tierra.
Al final, todo es un grito que no se oye. Escalones que no llevan a ninguna parte. Algo que llegar a atender cuando las horas ya no importen. La verdad y la pluma van por separado, pero a veces se juntan. Dicen lo que sienten. Lloran en seco… que son los únicos llantos verdaderos.
Al final, todo es un grito que no se oye. Escalones que no llevan a ninguna parte. Algo que llegar a atender cuando las horas ya no importen. La verdad y la pluma van por separado, pero a veces se juntan. Dicen lo que sienten. Lloran en seco… que son los únicos llantos verdaderos.
El tiempo es un tigre hambriento, que lo mismo te mata de aburrimiento que de felicidad. A veces me pregunto: ¿ Quién quiere vivir eternamente?. Por siempre esclavo de cien mil preguntas. Ni la más sencilla de todas ellas, ¿ quién soy?, quien escribe tras mi mano fría y dolorida… tiene respuesta. Ya me aburre pensar. Y divagar… ¿ para qué?.
Últimamente respiro una serena calma, la de aquel que nada tiene que perder. A veces creo conocer todas las respuestas… y las más de las veces soy… el más perfecto y completo ignorante. ¡ Qué paz!. Tan sólo respirar y observar la falsa quietud con la que se mueven las cosas. Quizás sea ese el mayor secreto de la vida. Todo lo demás es artificio. Perder el tiempo en oropeles. Buscar inútilmente el poder y la gloria. Prefiero como los tontos de baba, quedarme parado en el borde… ver danzar con idéntico desatino al personal el mambo con y entre reyes. Escuchar el murmullo de las olas en una caracola de piel, asfalto y redes; sentir como el tango, que es un soplo la vida; ¡ tan descansada!, del místico poeta… Azul llanto, un regate… un único verso.
Últimamente respiro una serena calma, la de aquel que nada tiene que perder. A veces creo conocer todas las respuestas… y las más de las veces soy… el más perfecto y completo ignorante. ¡ Qué paz!. Tan sólo respirar y observar la falsa quietud con la que se mueven las cosas. Quizás sea ese el mayor secreto de la vida. Todo lo demás es artificio. Perder el tiempo en oropeles. Buscar inútilmente el poder y la gloria. Prefiero como los tontos de baba, quedarme parado en el borde… ver danzar con idéntico desatino al personal el mambo con y entre reyes. Escuchar el murmullo de las olas en una caracola de piel, asfalto y redes; sentir como el tango, que es un soplo la vida; ¡ tan descansada!, del místico poeta… Azul llanto, un regate… un único verso.