Los viejos cadáveres de los libros miran desde los estantesLas hojas nuevas nacen del invierno que agoniza
Todo rebrota mientras al calor cuece la sopa
A fuego lento crecen los niños jugando a última hora
La vida pasa, como pasan las tazas de café
Las conversaciones se van haciendo más banales
Según cae el día se acaban las letras
El sol del horizonte ilumina a alejados poetas
La televisión apagada no me muestra las garras del mundo
Sólo quiero ésta noche un plato caliente en la mesa
Y un libro entre mis manos frías leído cien veces
Alguien grita… ¡ Gol!, tras el tabique
A lo mejor se emocionado como yo, leyendo a Neruda
¿ Hoy hay partido?. Cero a tres… huele a derrota
Calienta, reconforta y alimenta… amarilla y plácida
Los fideos se cuelan en la boca. Cae uno… dos
En la alfombra… Los huele el perro y bosteza
Ya es oscuridad sin luna ni nombre afuera