Zapping nocturno y alevoso


Hace años había una canción que decía: La televisión es nutritiva. Hoy en día contemplando algunas de las bazofias que emiten, me tengo que preguntar si además de nutritiva, cabe la posibilidad de que no me envenene con alguno de sus múltiples transgénicos retrocatódicos. Habéis ido últimamente a un laboratorio de tests clínicos a que os realicen un análisis de sangre. Pues si me lo manda hacer el galeno y me sale con la aguja el pedazo jamona que ahora mismito estoy viendo en una serie policíaca, os prometo que me pinchan y no sangro. Me pregunto, ¿ cuándo dejo ese pedazo de mujer las pasarelas y el botox, por la carrera de enfermería?. Sin duda lo suyo es vocacional, una inspiración de esa clase que es la que convierte a los poetas en soldados, para más tarde terminar de tertulianos nocturnos diciendo burradas del estilo: En el futuro no habrá pensiones, porque no habrá trabajadores suficientes para cotizar a la Seguridad social ya que éste gobierno obliga a las mujeres a abortar, en lugar de fomentar la natalidad y la familia. Y el curita se queda tan ancho con una copa de vino frente a él, y sendas féminas a sus respectivos lados. Aunque abogadas ambas, podían haber sido dos floreros, pues nada alegaron en defensa de las de su género… ¡ vamos!, que ni se movieron. ¡ Puro cuajo!. Está claro, las huestes de Ratzinger Z y sus monstruos, precisan nuevas camadas de niños abandonados en sus orfanatos sobre los que poder ejercer su terror sobón y salvar del infierno. Lo que hay que ver, mierda para todos los colores y tendencias. Salvo para ser independiente. Para eso no hay nada. Salvo que decidas por tu cuenta y riego ver un partido de fútbol e ir con el árbitro, o ver una corrida de toros e ir con el animal. ( El de los cuernos visibles y el nombre)
Me temo que ésta noche me estoy dando un atracón de colesterol de lo transmisible por la vía del late show en vena, telepredicadores de lo más variopinto y míticas series de los setenta… entre otras yerbas… todo bien trufadito de los peores comerciales posibles. ¡ Coño, como ha adelgazado el muñeco de Michelin!. ¡ Televisión!, dame emociones fuertes… vamos a ver que hay en éste canal. Vaya… House. ¡ Mira, no!, si quiero un médico que me trate como una puta mierda… ya tengo el del ambulatorio del barrio… Cualquiera se va a ese vecindario a vivir, que coges desde una gonorrea hasta el ébola… y además, ¡ a qué al final va a ser lupus!. Otro canal. Caramba, no les vale con ver un maldito partido de fútbol… que lo tienen que comentar durante dos horas. ¿ Se puede hablar más de dos horas de balompié?. ¡ Qué cansinos!. Otro canal. Una etapa de ciclismo. ¿ A la una de la mañana?. A ésta hora me apetece pedalear de otra manera, o en su defecto el curling. Otra cadena. No, la del cuarto de baño, no vale. No, otra. Vaya, un tipo supuestamente gracioso, soltando sin ton ni son un monólogo en un canal de comedia. Nos vendieron sus hamburguesas, los refrescos de cola, la moda de lo light… y ahora a los tontainas feos, los graciosillos de clase, que con una camiseta de Batman y una perilla de poeta enfermizo del diecisiete nos tienen que alegrar la noche. Dios, como a un alcohólico, me temo que toda ésta gentuza, esté empujándome a la… lectura homérica. ( De la Grecia clásica, no del padre de esos personajes amarillos)