Escribir


Escribir, tendría que ser como contemplar un cuadro de Matisse y dejarse llevar, no un jodido ejercicio estilístico en la escala de deficiente mental… de un tocasitares con maestría preuniversitaria. ( Al cual le dedico esto que voy a escribir, pero… desde el afecto) No hacerse preguntas gilipollas y todo lo que viene después. ¿ Para qué ironizar si en éste fiero universo de analfa/superdotados/betos la sátira es una rara avis?. Se carga la escopeta… pero, como no ven la perdiz, comen tan sólo verduras en escabeche. Escribir, es respirar con los pulmones muertos y enterrados en términos descontextualizados. Ver tan sólo el perímetro y dejar que se juzguen los contextos y las hadas de cada hijo de cristiano en un tribunal jacobino. Es preferible hablar por hablar, únicamente; intentar dialogar con tu sombra, la que escribe en la penumbra de tu corazón esclavo, es imposible. Las palabras son exclusivamente palabras, hieren, azotan la piel, mas nunca arden bajo ella. Trazan trozos de realidad, pedazos de sed antigua, perfilan la catarsis… en cuadraditos mínimos, digeribles en cápsulas, ¿ sin un asomo de magia?.
Escribir es un puro ejercicio de nihilismo. Una burla. Un desatino. Marcar y marcar líneas con recio brío… un concepto de sílabas que me da una patada en mi culo escrito de pedos esdrújulos en negro sobre blanco. Abstracto, es mi sentir caótico del verbo.
Escribir es llorar. La felicidad no se escribe en letras grandes ni en rectas perfectamente marginadas por el Word. Todo es una correspondencia vana. Escribir es el instante supremo, de la nada, una nada perpetua de dicciones, de vocabulario, de faltas, de gritos… bramidos de un loco imperfecto. Quiero desdibujarme lánguidamente en la ortografía de un sentimiento. Es una forma de dolor más que pausada. De antemano, gracias… y “ de nada”, ( amigo de incoherencias) por leer éste parlamento, una entelequia mal cagada.