... para levantarse e irse


Con los años… te haces mayor, ¡ qué mierda!... y aunque no quieras, te especializas en todas y cada una de las facetas de tu vida. Un jodido doctorado. Te haces vegetariano, por pura prescripción médica. Te especializas en el sexo… perfeccionas tanto la maldita técnica que prácticamente ya no haces cosquillas. Eres el puto amo, un maestro del zen… eso sí, las tías ya no tienen culo, tienen piernas y tobillos, no tienen tetas… sólo pezones… pero, de todos los tamaños y sabores. Te vuelves, o un creyente o un profano, nunca un “ talibán”… que por más cerrado que seas eres esclavo de tus palabras. Y así, poco a poco, el círculo de la " sabiduría" se va estrechando y terminas reducido a escombros humanos.
Con los años, aunque no quieras, te vas dando cuenta de que la vida apesta… pero, cada vez menos. Todo es más dócil, fácil… más complicado al mismo tiempo. En la seducción, se pierde la emoción de la cacería. Eso de que las mujeres sepan lo que quieren, lo alambica todo hasta el paroxismo. Ya has encontrado tu puerto… tu lugar en el mundo. Todo debería ser dulce néctar… pero no, comienzas a preocuparte por el mundo que vas a dejar a las próximas generaciones. Te vuelves de pronto, de nuevo, un “ estúpido” ecologista, ésta vez sin melena ni camisetas de colores. De fondo suena Pink floyd… ¡ Anda y qué te jodan!, restos de rebelde.
Una vez oí cierta frase que se me quedó grabada a fuego en el alma, una maldición chino-pratchetteaana, algo más o menos así: Ojalá vivas en tiempos interesantes... o extraordinarios, no lo recuerdo muy bien. ( No… extra ordinarios) Pues bueno, he tenido suerte… Soy un hijo de… La era de Acuario… en un sentido amplio y reducido del término. He visto caer el Muro de Berlín, el W.T.C., el comunismo… otros vieron La caída de Saigón. ( Yo jugaba al fútbol en pantalones cortos) Los dictadores, mueren, pero dan una lata mientras agonizan. Por ahora me conformo con no caerme, con que el Estado que quise tumbar… no me tumbe a mí, es para levantarse e irse.