
Hay un lugar mágico donde nacen las letras. Donde se encadenan las sílabas. Donde las corrientes eléctricas que tienen lugar en el cerebro, se hacen metáfora y anhelo. Donde se goza libre… y se llora lento, y pausadamente… el verbo. Por esa lindera extraña y curva camino precipitadamente, casi corriendo… huyendo de los lobos que muerden intangibles y fieros… torvos, mi dolor casi sereno. Hecho de miedo y temblores ciegos.
En ese sendero secreto, se mecen las flores que zarandea la brisa cuando lo que hay dentro ya no se agita. Cuando se habla con Dios… O con el extraño, que se te sienta al lado a escuchar lo que le tengas que decir. Las hojas verdes… blancas, bajo el sol tibiamente molesto, hacen del verano de la memoria… un apacible transcurso de tiempo. Trae trozos de arena húmeda y amores viejos, el pensamiento. Se deja ver el cielo, escucha con tiento… desvela a las moscas que zumban y zumban… en silencio. La política, los problemas de los individuos… en fin, todos esos minúsculos granos de arena se hacen castillos en el aire… recreos del colegio, por conquistar con los ejércitos del desaliento. Ave María purísima, sin pecado concebida...
Sí hay un terreno asombroso dentro de cada hombre y cada mujer, un bocado de gloria terrenal… mejor escuchar, al tonto del culo con un buen guión… y sonreír.
En ese sendero secreto, se mecen las flores que zarandea la brisa cuando lo que hay dentro ya no se agita. Cuando se habla con Dios… O con el extraño, que se te sienta al lado a escuchar lo que le tengas que decir. Las hojas verdes… blancas, bajo el sol tibiamente molesto, hacen del verano de la memoria… un apacible transcurso de tiempo. Trae trozos de arena húmeda y amores viejos, el pensamiento. Se deja ver el cielo, escucha con tiento… desvela a las moscas que zumban y zumban… en silencio. La política, los problemas de los individuos… en fin, todos esos minúsculos granos de arena se hacen castillos en el aire… recreos del colegio, por conquistar con los ejércitos del desaliento. Ave María purísima, sin pecado concebida...
Sí hay un terreno asombroso dentro de cada hombre y cada mujer, un bocado de gloria terrenal… mejor escuchar, al tonto del culo con un buen guión… y sonreír.