Rock in Rio revuelto


Después de haber visto varios conciertos de Rock in Rio – Madrid, puedo decir sin temor a equivocarme que si esto es el futuro de la industria musical… ¡ menuda mierda!. En varios días he “ disfrutado” a Motorhead con Miley Cyrus, ( en vez de Cyrus podría ser Virus… la Ex niña de Disney es un auténtico coñazo que han colado en el cartel... que va de roquerilla, ahora que le han salido las tetas) a ese Macaco – que nunca pudo aspirar a más – con los Cypress hill, ( que nunca pudieron apetecer menos) o a Bon Jovi hecho una momia y Rickie Sambora una vedette vieja y gorda… o Metallica, apagados… con poco movimiento de caderas, no como Shakira que saca al personal los globos oculares de las orbitas en pleno palotismo/empalmamiento y a la que se la ve como una tía comprometida con algunas causas nobles al parecer... Vamos, como dirían algunos colegas tirados entre la hierba y por interacción con ella... la jamba es bastante legal.
He echado de menos buenas bandas… Pereza fue de lo más digno, quitando al moñas de Tarque. No combos en horas bajas, gélidamente independientes o no… y menos dj’s de prestigio, megabienpagados… y mercado acomodaticio, y camisetero… y atracciones para retrasados mentales de coeficiente noventa y seis. Luego se quejan de esa lacra saqueadora, ¿ quién coño piratea tanta basura?. Algún corsario hortera… sin duda, porque el tufillo cutrecasposo de éste megahorror era para caerse de culo. Sexo, drogas y r’n’r… pues no, padres con hijos, alternativos descafeinados, roqueros jurásicos, pero menos… heavies estresados por la hipoteca. Hace calor en el mundillo musical me temo, y el patio está chungo… demasiado mariconeo, ( falta pluma con el talento de Freddie Mercury) demasiado GlamTokio PastelosoHotel, demasiado rasgueo de guitarra de academia brit… uff!.
Me están empujando al monte del rock and roll con tanta tontería y videoclip con señoritas ligeras de ropa bailando danzas regionales electrónicas. Me vuelvo a mis Stones y mis viejos blues… y como esto vaya a peor, a Manolo Escobar o Doña Concha Márquez Piquer. No hay tiempo como aquel en el que el genio se cocinaba a fuego lento. Ahora todo se cuece en olla express… sin tiento, todo pura locura discográfica, y consumo esquizofrénico.