Aldeas


Me resulta, como mínimo, divertido… que unos locuaces personajes, más bien… personajillos, que llaman castellanos a los “ de la meseta”, luego hablen de catalanofobia. Sí, sí… personajillos, he dicho… las personas actúan con naturalidad… los personajes, interpretan… como marionetas de intereses cainitas del poder político temporal, su papel más o menos bien estructurado. ( Pueden ser tarados, intelectuales, tarados intelectuales… tener el seny, o todo el Estado, cual fragas de novísimo cuño, en la cabeza)
Todos los patriotismos me aburren y me desbordan por igual… el español, el catalán, o el canario… Son desnaturalizados y tribales, basados la gran mayoría de las veces en el alarido sinérgico de " los Picapiedra", pues del… ¡ Arriba España!, al… ¡ Gora Euskadi!, sólo cambia un “ hecho diferencial” tan estrecho, que llega a ser ridículo… como el hecho diferencial entre uno de Cuenca y otro de Sevilla. ( Asumo que haya discrepancias o contrastes entre un afgano de Kabul, con el hecho diferencial… de su mujer sometida a la tiranía del burka… y uno de Barakaldo… poteando por El casco viejo de Bilbao… pero, lo demás me parece rancio patrioterismo de ikastola o de nacionalcatolicismo, que es molto simile)
Lo que digo muchas, muchas veces… el personal sigue viviendo en la aldea de Asterix asando el jabalí, pero con internet… ¡ wiiiiifiiiiiiiiiiiiiiii!… etc., etc… Ha cambiado las brasas por el microondas y las pociones del druida Panoramix por la Viagra… pero, todo es más de lo mismo. Quizás el “ hecho diferencial” catalán sea una razón de peso que avale el autogobierno y hasta la misma independencia… por encima del derecho a una vivienda digna, un puesto de trabajo estable, o una sanidad universal y de calidad… ¡ Qué cosas!... en un mundo cada vez más ferozmente globalizado, ( la patria financiera no tiene fronteras) los neandertales guerrean… unos, por el estatut… y los otros, por el terruño que se desmiembra. ¡ Viva el Hombre de Atapuerca!... que hoy nos invita a Mamut.
El verdadero nacionalismo que nos aprieta… y nos aplasta, no es el catalán… o el de España… es el de Nike, Nestlé, Repsol o Movistar, el internacionalismo consumista que no conoce ni de estatutos ni de banderas. Trileros hay en las Ramblas de Barcelona y en la Gran Vía de Madrid… pero, hay “ nacionalistas” que quieren hacernos creer que han inventado ellos solitos la rueda.