P&P


¡ Maldita sea!, la vida diaria está plagada de personas y personajes. Si tengo que elegir, me quedo con los personajes. Las personas son aburridas, o al menos tienen tendencia a serlo, quizás sea ese su rasgo más cercano a la humanidad… Los personajes son ocurrentes y vitales, les suceden cosas, al menos a algunos… aunque a la larga, te pueden decepcionar. Me gusta el maldito verano por lo que tiene de volátil, de nitroglicerina al puto sol del mediodía, de festival… de carnaval de la carne, y de espectáculo breve. Es casi un juicio jacobino, donde la tormenta política se ha disipado y las hormonas del personal se están cociendo a fuego lento entre gazpachos y suaves granizados. Todo se ha dejado en suspenso, aunque parezca que sigue igual. Arde el asfalto, las tardes son más lentas… y las noches más largas e infectadas de protagonistas, actores y actrices, personajillos… para el consumo rápido. Los individuos son fríamente invernales. ( Menú de silicona con guarnición de tres lechugas y salsa) Trozos de realidad para descongelar cuando llegue el otoño y caiga el jodido telón de los bistec poco hechos, vuelta y vuelta.
Mientras tanto, el café con leche de cada desayuno " lindo"... sabe distinto. Delicioso, demasiado dulce para tanto limón chupado a la sombra de los clásicos cuarenta grados. ¡ Por Dios abuela, apague ya la estufa!. Y entre que la manga riega… aquí no llegue, ésta sensación de hastío canicular será llevadera. Por cierto, he mirado al cielo ésta mañana, y está de un azul maravilloso. ( Las tristezas están bajo él… sobre ésta cáscara ácida)