
Cada día, un día tras otro, así… todos en fila india, vendemos nuestra alma… o trocitos minúsculos de ella… por un precio irrisorio. Y no precisamente al Diablo por algo que de verdad merezca la pena, que decir… ser un Primer violín en la Filarmónica de Londres… si no por un… ¡ yo que sé!… por un contrabajo de segunda mano. ( O una funda de almohada firmada por CR9) Así demostramos una jornada tras otra, y otra más… lo lerdo, lo realmente patéticos que somos… mientras vendemos nuestra naturaleza, nuestro espíritu… nuestra pasión, por parcelas. Ésta linde… a un partido político, a un miserable encantador de serpientes que nos promete el cielo, que no tardará ni tres días en partirnos de una buena hostia. ( y repartirse luego…) Éste cacho, para el club de mis amores… una asamblea de habilidosos millonarios que te miran de abajo arriba. Dioses de gran envergadura, ( no es cuestión de tamaño, ¡ señoras!... no se entusiasmen) son valiosas “ maquinas” al servicio de las masas ingentes… Las colocó El barbudo en la tierra para distraernos, cual lo que en el fondo somos… símpáticos monos pelando un plátano. ( Cada uno decide que “ fruta” quiere pelar primero… si a Garcilaso, a Tomás Moro… al de Aquino… o a Karmele Marchante y su requetemenopausia tan mal llevada)
Vendemos y revendemos a pedazos el alma… en amoríos, en adhesiones profesionales y sociales, en familia… que cojones le dejamos al Diablo para llevarse. Pobre infeliz, cornúpeta y puteado. Sí, el infierno no es un mal lugar, viendo esto. Interactuando cual autómatas en las entrañas de éste frenesí pecador. Siendo parte de éste circo… parece que somos los amos del mundo… donde gira una pelotita y nos volvemos todos, me incluyo, tal y totalmente gilipollas. ¡ Qué caverna más lóbrega!, ésta de mi alma… que trato de recomponer, poco a poco. Y es que el calor da una pereza.
Vendemos y revendemos a pedazos el alma… en amoríos, en adhesiones profesionales y sociales, en familia… que cojones le dejamos al Diablo para llevarse. Pobre infeliz, cornúpeta y puteado. Sí, el infierno no es un mal lugar, viendo esto. Interactuando cual autómatas en las entrañas de éste frenesí pecador. Siendo parte de éste circo… parece que somos los amos del mundo… donde gira una pelotita y nos volvemos todos, me incluyo, tal y totalmente gilipollas. ¡ Qué caverna más lóbrega!, ésta de mi alma… que trato de recomponer, poco a poco. Y es que el calor da una pereza.