Buscando... y bostezando


A veces las letras se te acaban de un día para otro… pero, quedan las emociones. Las paredes blancas, los recuerdos… que son como los tropezones en la sopa reconfortante de todos los almuerzos… o las aburridas vivencias cotidianas, anécdotas de tu paso de A hasta B, y luego a C… para volver hacia A con el rostro crispado porque la vida hoy cual ayer y mañana… te ha obsequiado con más de lo mismo. No hay preguntas. No hay espacios intermedios… tan sólo algunas actitudes distantes. ( Interludios románticos, etc…, etc…) Siempre lo digo, las cosas no cambian demasiado, el engaño… es la misma mentira podrida de casi siempre, sólo que suavizada bajo el sol – cosa del verano- y con una buena capa de crema bronceadora solar... factor de protección tres millones… para no quemarnos. ( ¡ Vaya!... ¡ hay qué joderse!, el Presidente del Gobierno no se va éste año de vacaciones. Desolado estoy)
Septiembre traerá las hachas de guerra afiladas de nuevo, y a los leñadores… con camisas hawaianas y estrés postvacacional… y al resto del personal con el cotidiano jet lag de costumbre. Hay quien no se entera de nada, y supongo que es mejor así, seguir regando con mojitos el jardín, éste paraíso de azucenas y de capullos, de brotes verdes… y de amplias praderas quemadas por ésta larga canícula de piscinas y azoteas. ( Y entre los rastrojos meditar… pero, sólo cuatro o cinco segundos mientras descansa la chicharra) Si la torpeza no nos hace caer, en nuestra propia trampa… tal vez terminemos envenenándonos si nos mordemos distraídamente la húmeda. Y así, en la expectativa del otoño… que será propicio a la sin hueso, pasaremos estos días de “ na con colmo”. Sesteando volúmenes abúlicos. Observando. Buscando… y bostezando.