
¡ Por el amor de Dior!, ¿ es qué nadie va a ponerles correas ni bozales a los perros de la guerra?. ( En su versión más verbenera y patética… la de la peleas de rufianes por las audiencias televisivas del cuore) Bueno, siempre existirá la libertad de expresión, por vía del mando a distancia… y la distancia de cientos de canales, a cual más malo… donde perderse un rato mientras barajamos otras posibilidades de suicidio colectivo; todo, al tiempo que nos entretenemos y huimos como alma que lleva el diablo de tanto engrendo monstruoso de eso que llaman los pijos y los guardianes de la sociedad civil… el ocio activo. ( Que resuena y retumba por los rincones de la razón a engañifa para ejecutivos estresados con decoración cerebral minimalista japonesa) En fin, la televisión es tan sólo un reflejo exagerado… siempre te ofrece la posibilidad consabida de refugiarte en la segunda cadena de la estatal, que es como ese libro que creemos especial y “ maravilloso”, y que encontramos tras mucho rebuscar en una librería de barrio entre un saldo de noveluchas estúpidas que seguramente merecieron el fuego purificador de sus autores hace tiempo. ( Hay quien cuestiona el hecho liberador de quemar un libro al estilo nazi del Doctor Goebbels, o tal vez fuera Göring, el imbécil aquel que dijo la tontuna aquella de la cultura y la pistola) Yo por la parte que no me manipulan, reivindico el derecho soberano de cada hijo de vecino que le toca, a incinerarlos… según sea el caso, a lo bombero de Fahrenheit 451; memorizando para mi disfrute personal… Por quien doblan las campanas. Eso… si antes… mi ama y señora, no decide por un servidor, creyendo que he perdido el poco seso que me quedaba, ¡ a la vista está!… de tanto entregarme a la quijotesca lectura de la prensa deportiva… darme dos hostias y hacer prender en pira catártica mi añejo anaquel de cuentos clásicos futbolísticos. ( En formato Clip de vídeo con comentarios subtitulados)
El problema no es la infame, pésima, televisión que nos sirven de pienso diario, ni la peor literatura… ni las más que ridículas performances de algunos “ apañados” y reconocibles artistas a los que les falta un hervor y se han apropiado con malas artes del marchamo de la virtud y el talento… y otros esperpentos músicales, escultóricos… en la danza, la pintura… etc…, etc… y por el estilo… Es… es… ¡ Y que la NASA pierda el tiempo preocupada por la basura espacial… con la que hay aquí abajo!... Solución: Les damos una buena patada en el culo, que seguramente lo tienen bien curtido de estar sentados todo el rato, pensando… y pensando… y los mandamos a Marte… o directamente al sol, a coger bronce. ( Y ahora, con vuestro permiso, el primate deja de golpear las teclas… y se va a dormir, que el sarcasmo se chamusca con más velocidad que las neuronas)
El problema no es la infame, pésima, televisión que nos sirven de pienso diario, ni la peor literatura… ni las más que ridículas performances de algunos “ apañados” y reconocibles artistas a los que les falta un hervor y se han apropiado con malas artes del marchamo de la virtud y el talento… y otros esperpentos músicales, escultóricos… en la danza, la pintura… etc…, etc… y por el estilo… Es… es… ¡ Y que la NASA pierda el tiempo preocupada por la basura espacial… con la que hay aquí abajo!... Solución: Les damos una buena patada en el culo, que seguramente lo tienen bien curtido de estar sentados todo el rato, pensando… y pensando… y los mandamos a Marte… o directamente al sol, a coger bronce. ( Y ahora, con vuestro permiso, el primate deja de golpear las teclas… y se va a dormir, que el sarcasmo se chamusca con más velocidad que las neuronas)