
Bienvenue es tan sólo un nombre… un apodo, un mote... El nombre… apodo, mote… de un hombre de 15 años de edad… sí, de un hombre… porque en algunas partes del mundo los niños se hacen mayores demasiado pronto. Y también mueren demasiado pronto. Bienvenue es una sombra… una hora demasiado intempestiva, billetes sudados, acero frío… ( hay demasiados soldados, demasiadas reglas no escritas, demasiados caminos secundarios y poco transitados… en los arrabales del progreso) lo que no importa. Afuera mientras tanto, llueve y llueve… los barrizales del planeta entero están anegados. ¡ Qué más da!, desde nuestra solidaridad embotellada todo está bien. Las balas matan… pero, más despacio que la indiferencia… la belleza cercena la memoria con su néctar placentero y desmesurado, las ideas… son la barricada de la ironía, la inconsciente rabia… o tal vez... el doloroso… ¡ ay!... de los derrotados. ¡ Qué fácil!, para el que no tiene nada que perder. ¿ Estás en la red?. Bienvenue no. ¿ O sí?... ¿ qué importancia tiene?.
El tiempo aquí es soleado. 22º grados. No hace frío… mas, a la intemperie… el alma se te queda helada. Sucia, aunque te duches diez veces al día. Estrechas manos, intercambias sonrisas… fluidos, cánticos, dramas, alegrías… palabras… la madrugada del desánimo, siempre es larga. En la pasarela del dolor humano no hay chuletones descerebrados de la talla 34 ni marquesonas enfermizas de glamour y perlas… únicamente personas que no significan nada. Y sin embargo, permanecer quieto… parado, no tomar partido… es absolutamente imposible.
Es el minuto 64 de un partido que nada simboliza para ti. ¿ Quién juega?... preguntas como si te importara… Alguien ha estrellado un balón contra el larguero. No ves la verdad, ni teniéndola delante… y como un petardo, te explota en la cara. Estás conmocionado. Irritado. Conmovido. Te sientes estúpido… ¿ De qué va todo esto?. Casiterita… casi me irrita, o algo parecido… ¡ Malditos hippys de mierda!. ¿ Flotamos?. La verdad al final… es poliédrica.
El tiempo aquí es soleado. 22º grados. No hace frío… mas, a la intemperie… el alma se te queda helada. Sucia, aunque te duches diez veces al día. Estrechas manos, intercambias sonrisas… fluidos, cánticos, dramas, alegrías… palabras… la madrugada del desánimo, siempre es larga. En la pasarela del dolor humano no hay chuletones descerebrados de la talla 34 ni marquesonas enfermizas de glamour y perlas… únicamente personas que no significan nada. Y sin embargo, permanecer quieto… parado, no tomar partido… es absolutamente imposible.
Es el minuto 64 de un partido que nada simboliza para ti. ¿ Quién juega?... preguntas como si te importara… Alguien ha estrellado un balón contra el larguero. No ves la verdad, ni teniéndola delante… y como un petardo, te explota en la cara. Estás conmocionado. Irritado. Conmovido. Te sientes estúpido… ¿ De qué va todo esto?. Casiterita… casi me irrita, o algo parecido… ¡ Malditos hippys de mierda!. ¿ Flotamos?. La verdad al final… es poliédrica.

