
La madrugada es sin duda un buen momento para escribir. ( Entre el estreñimiento que provoca la falta de fibra en la dieta) Cuando la voz de éste caótico planeta infinito parece estar en parada parcial, y tu grito interior se ahoga en las entrañas cual un afligido y seco lamento sin fuerza. En ese instante en que se abrazan los amantes agotados y la noche aun es espesura incierta, velan los poetas su locura de amor y los niños perdidos hacen volar sus frágiles cometas con hilos de sangre y sufrimiento. Es la hora de recordar a los verdaderos héroes. A los “ rònin” de lo cotidiano y lo extraordinario. A aquell@s que nos dan tiempo para hacernos mejores personas de lo que jamás llegaremos a ser… pues, en los pasillos del dolor las esperanzas se diluyen como “ azucarillos” en el café. Posiblemente, nadie entenderá de lo que hablo, ni quiero. Hoy he estado en uno de esos lugares donde el miedo es derrotado por la fuerza del coraje. Donde ves la faz del valor oculta de la mirada, de los esfuerzos diarios de la mal llamada “ gente de bien”, esos que mean agua bendita y se dan golpes en el pecho… unos en misa, y otros replicando al calor y la fogosidad de unas cañas bien tiradas, frías. No tengo que ser más explicito ni quiero, ellas saben quienes son… Dios lo sabe en sus alturas, cuando las deja perdidas… a la buena de él mismo. La sangre de sus heridas lo sabe. Las lágrimas de sus pequeños… lo saben. La ironía de los hombres justos… lo sabe. La indiferencia de la buena gente lo sabe. Sus impuestos malgastados… lo dilapidan. La compasión por los demás no es una prioridad, sólo lo que nos es tan querido, tan nuestro… nos tiene que importar. Los pasillos recitados en llanto seguirán ahí cuando nosotros hallamos ya olvidado que un día nuestros pies los anduvieron esperando. Por que la vida siempre está pendiente… en un hilo... a revisión, mientras duermes y esperas... y esperas. ( O estás… extrañamente despabilado… en la confusa alborada del deseo, con los sentimientos en carne viva)
La luz indirecta del flexo trae la hora intempestiva y cansada a mis ojos. Es tan de noche, que pronto amanecerá, y el día me encontrará en calzoncillos con las letras escurriéndoseme de las manos como agua fresca que te echas en la cara para despejarte de un mal sueño. Algo íntimo y personal. Y es que el alma pertenece al hombre, aunque el impulso sea soberano. Traido a colación sin pretenderlo. Introducido por una rendija del espíritu. Aliento en esencia de mi fuerza vital. Luminiscencia y tormenta exteriorizada. Cálido amargor en la infusión de última/primera hora… cuando el infierno espera. Cuando el portátil deshoja palabras mientras en el silencio ves en el canal de noticias 24 horas tanques disparando y gente que solloza entre aparatosos accidentes de tráfico. Algo que parece tan real… tan real... que casi es un maldito videojuego.
La luz indirecta del flexo trae la hora intempestiva y cansada a mis ojos. Es tan de noche, que pronto amanecerá, y el día me encontrará en calzoncillos con las letras escurriéndoseme de las manos como agua fresca que te echas en la cara para despejarte de un mal sueño. Algo íntimo y personal. Y es que el alma pertenece al hombre, aunque el impulso sea soberano. Traido a colación sin pretenderlo. Introducido por una rendija del espíritu. Aliento en esencia de mi fuerza vital. Luminiscencia y tormenta exteriorizada. Cálido amargor en la infusión de última/primera hora… cuando el infierno espera. Cuando el portátil deshoja palabras mientras en el silencio ves en el canal de noticias 24 horas tanques disparando y gente que solloza entre aparatosos accidentes de tráfico. Algo que parece tan real… tan real... que casi es un maldito videojuego.