
La tristeza va por familias, con correspondencias parciales. Desolado me hallo, el personal está compungido. ( Cual si fuera el tampax de Lady Gaga) La tolerancia al dolor es como la paciencia que hay que tener a éste gobierno de cursis incompetentes, ( hay quien aguanta carros y carretones… de fresón con estiércol) con todos los gobiernos en general… y en butaca… de facha. Es lo que tiene querer pasar por top model de ésta odiosa, fingida… afectada pasarela de meretrices que es la inteligencia emocional fashion week; y es que la sangre azul no parece abundar en estos tiempos en que a los príncipes se les pone dura… licuan su plasma con el de las plebeyas… pero, albuminoides de horchata hay en cada hijo de vecina… y de puta. Y así, la tontuna… dame morfina que me duele a morir el padrastro que me he autocercenado, cobra carta de naturaleza. ¡ Vamos!, que te rompe el corazón… escuchar tanto melodioso lamento. ( Hay a quien incluso, le da alergia sonreír… tanto o más que “ peerse” en compaña de gente rara y bellaca) Nada como compartir noche y habitación en un masificado hospital de la Comunidad de Madrid con una fan convicta y confesa de Esperanza Aguirre. ( Que encima de hablar sola… quiere dar más pena que un niño libio con gastroenteritis) Claro… que por más que le pido a la enfermera más fea del orbe judeocristiano una pistola para que me pegue un maldito tiro en mitad de la cara, está meridiano… diáfano, y hasta circunscrito… que la muy zorra está disfrutando como una perraca viéndome pasarlo mal. Bueno… si pierde su curre como asistente sanitaria… siempre podrá encontrar acomodo en un jodido salón sadomaso de Beirut. ( Aptitudes descomunales y físico, no menos… no la faltan)
Es lo que tiene un relajado postoperatorio de té y simpatía… mucho de reunión social de perfectos extraños. Olores compartidos en la madrugada que resuenan diptongos… ¡ mas por Dios, qué esa tía no se descalce!. Doce horas de sudor reconcentrado en unas botas altas modelo chúpame la punta tienen que ser mortales de necesidad. ( Un lacón… ico final de jornada… con grelos. A saber, lo que se cuece ahí… y no es sarcasmo hospitalario)
Es lo que tiene un relajado postoperatorio de té y simpatía… mucho de reunión social de perfectos extraños. Olores compartidos en la madrugada que resuenan diptongos… ¡ mas por Dios, qué esa tía no se descalce!. Doce horas de sudor reconcentrado en unas botas altas modelo chúpame la punta tienen que ser mortales de necesidad. ( Un lacón… ico final de jornada… con grelos. A saber, lo que se cuece ahí… y no es sarcasmo hospitalario)