Pocas cosas me ponen ya los pelos como escarpias. Ni tan siquiera el parche en el ojo de ese presentador de Intereconomía. Si acaso llegar a comprender… esa imagen impactante e… impenetrable, densa… para un occidental, viendo como el Emperador de Japón se arrodilla ante su pueblo. Y es que aquí cagamos alcayatas del quince. Con chonis hechas princesas de la televisión bienhumorando junto al típico tío del montón de abajo que bien pulido no lo reconocerá ni su propia madre. Me gustan esos mensajes publicitarios con Manolo Escobar y Miguel Indurain en los que anuncian una especie de leche de castor que reduce el puñetero colesterol. Mola ver a dos “ mitos” ibéricos reducidos al papel de mediocres comparsas comerciales entre tontuna y tontuna de señoritas en su más que sagaz y chispeante guión diario… de beldades de sobremesa empalmantes del mocerío catatónico. Luego… te explicas por que escuchas a gente joven y presuntamente abierta de encéfalos, comentarios del tipo aquel de… “ el contexto histórico no tiene importancia en el argumento - del truñaco ese- de Encontrarás dragones”… ( la película, me refiero) o simplemente, un… “ me ha aburrido la parte política”. Demasiados treintañeros prematuramente viejunos, ( y hasta, quinceañeros…) es la herencia más lamentable y postrera… de los tiempos gloriosos del aznarismo. Inconmensurable… debo añadir. Es que no se hacen preguntas... en alguna pequeña esquina de su “ núbil” y embotada psique de perfectos ciudadanos, es más… modélicos. Quizás si envío Pompis al 666… me llegue al móvil un video porno de Mary Pompis y todo recobre un sentido que por momentos se me escapa cual agua de entre las manos. ( Con franqueza no sé a quienes dejó más tocados el ínclito, el notable José Mari… si a su recta y aseada “ derecha”, o a la “ renovada” izquierda)
A veces el invierno no es tan sólo una estación… es también un jodido… un podrido, estado de ánimo. Es como lo malo que tienen los malditos pobres, ¡ qué huelen!... la inmensa mayoría de las veces mal. Cosa que no soportan los ricos… ( como un puto desodorante barato. Por ello, las modelos se aparean con fútbolistas, y las putas de buena familia con financieros) ni los aspirantes a serlo algún día. Convertir una tragedia en una oportunidad forma parte de la mentalidad oriental… y es que o a ellos los huevos les pesan más, pero mucho más… o es cosa de la gravedad, por que su modo de conducirse dista mucho del nuestro, que es cual el del corazón de África donde poco importa la ventaja geoestratégica del cacao ni el millón de desplazados de Costa de Marfil; no tienen como en Libia a un dictador tan hortera al que hay que derrocar por otro más al gusto D&G. ( O al menos, al de Zara) Aquel patrón de Las Azores sirve ahora, ¡ qué ironía!... a estos “ sastrecillos valientes” que van a liberar el Mundo árabe y rediseñar el futuro energético tras los pestíferos y letales vapores radioactivos de la ya más que simbólica Fukushima. ( La derecha/La izquierda… ¡ Qué gran mentira!)
A veces el invierno no es tan sólo una estación… es también un jodido… un podrido, estado de ánimo. Es como lo malo que tienen los malditos pobres, ¡ qué huelen!... la inmensa mayoría de las veces mal. Cosa que no soportan los ricos… ( como un puto desodorante barato. Por ello, las modelos se aparean con fútbolistas, y las putas de buena familia con financieros) ni los aspirantes a serlo algún día. Convertir una tragedia en una oportunidad forma parte de la mentalidad oriental… y es que o a ellos los huevos les pesan más, pero mucho más… o es cosa de la gravedad, por que su modo de conducirse dista mucho del nuestro, que es cual el del corazón de África donde poco importa la ventaja geoestratégica del cacao ni el millón de desplazados de Costa de Marfil; no tienen como en Libia a un dictador tan hortera al que hay que derrocar por otro más al gusto D&G. ( O al menos, al de Zara) Aquel patrón de Las Azores sirve ahora, ¡ qué ironía!... a estos “ sastrecillos valientes” que van a liberar el Mundo árabe y rediseñar el futuro energético tras los pestíferos y letales vapores radioactivos de la ya más que simbólica Fukushima. ( La derecha/La izquierda… ¡ Qué gran mentira!)