
La existencia de todos los seres humanos está salpicada con retales de duras, durísimas… e, imperceptibles historias cotidianas… como la de la pequeña Yolanda de 8 años de edad, enferma de cáncer… a la cual en la sala de espera de radioterapia la birlaron su aparato de MP4 con el que escuchaba música durante las tediosas esperas del tratamiento. Desgraciadamente, es una historia real… muy real. Es una de esas tonterías, como los rostros… que cada miércoles se me fijan en el telón de fondo de los ojos. Y es que hay un extraño calor fraternal en ese sótano que está atado por una misma cuerda que desatar. Luego montas en el autobús… y la Mafia de la tercera edad – el Ejercito simbiótico de liberación de Esperanza Aguirre, como lo llama un amigo mío- te mira mal si se te ha ocurrido sentarte en uno de esos asientos que tienen reservados para ellos, por los siglos de los siglos… así tengas un jodido tumor en los testículos; y ya puedes llevar una cornada incisocontusa de dos trayectorias en una pierna, estarte desangrando… y llamarte Manolete, que la cola del ambulatorio no te la perdonan, que para ello cotizaron durante cuarenta años y un día desde los catorce… Doy fe de mi exageración tabernaria con aquellos que se mosquean y te miran como si te perdonaran la vida en el super, cuando les apartas un poco el carro porque te lo ponen en mitad del pasillo para que no puedas pasar… o esos otros, que sacan a pasear al perro, y dejan el pastelito del animal de cuatro patitas en medio de la acera porque no se pueden agachar. ( Pues, o son ya mayores, y tienen justificación para todo… o unos perfectos cerdos, así limpien su patio de vecindad tres veces cada día) Y lo mejor de todo es que encima… esa jarfia de hijos de la putísima, se permiten dar lecciones de educación y buena ciudadanía. Como diría el maldito Brando en El padrino, con dos… algodones: Que he/hemos hecho… para merecer tan poco respeto. Y sí… son, cuestiones menores de respeto. Del que cada día estoy más convencido… y como dijo el Buda, de que hay seres que tan sólo crecen en edad, y no en sabiduría. Y es que eso que llamamos: La “ educación”, no es cuestión de tatuajes ni camisas blancas e impolutas, si no de “ respeto”… y no hay respeto, donde no hay compasión… y quizás también, comprensión… que rima, haciendo pareado.
Ciertamente, parece de Perogrullo… pero: Si no respetas a los demás en su diferencia, como pretendes que te respeten a ti, es así de simple. El negro es negro, el moro es moro… y la mujer, es mujer. El niño que está en un hogar de acogida, es tan niño… como el se cría en cuna de oro… y, el que sufre debe ser consolado, como el enfermo, sanado… es una pura razón de humanidad, ni de ser mejor o peor cristiano ni musulmán, ni sioux. Es el problema de aquellos que se creen que merecen un respeto que no dan a los demás, y que encima se permiten el lujo de vilipendiar e insultar… y, eso tal vez sea… porque desgraciadamente en éste mundo el ser un necio… un perfecto cretino… sale muy, muy barato. Si llueve y vas por debajo de una cornisa para no mojarte… puede que te tropieces con un imbécil bajo un paraguas que encima pretenda que seas tú que vas sin él, el que le cedas el paso… y si encima el tipo se cree mejor que tú, va y te llama sin sonrojarse, chulo. ( A quien no le ha pasado… alguna vez... ¡ Valientes gilipollas!) Me resulta tan divertido que aquellos que tratan a los demás como una mierda, luego se ofenden al recibir el mismo trato… Los hay sin duda, que deben de pensar que descienden en línea directa de la pata trasera, o tal vez los cuartos… del caballo de El Cid. Y es que siempre te llamará puta… la más zorra, o… el macarra putero, que más cuernos pone.
Ciertamente, parece de Perogrullo… pero: Si no respetas a los demás en su diferencia, como pretendes que te respeten a ti, es así de simple. El negro es negro, el moro es moro… y la mujer, es mujer. El niño que está en un hogar de acogida, es tan niño… como el se cría en cuna de oro… y, el que sufre debe ser consolado, como el enfermo, sanado… es una pura razón de humanidad, ni de ser mejor o peor cristiano ni musulmán, ni sioux. Es el problema de aquellos que se creen que merecen un respeto que no dan a los demás, y que encima se permiten el lujo de vilipendiar e insultar… y, eso tal vez sea… porque desgraciadamente en éste mundo el ser un necio… un perfecto cretino… sale muy, muy barato. Si llueve y vas por debajo de una cornisa para no mojarte… puede que te tropieces con un imbécil bajo un paraguas que encima pretenda que seas tú que vas sin él, el que le cedas el paso… y si encima el tipo se cree mejor que tú, va y te llama sin sonrojarse, chulo. ( A quien no le ha pasado… alguna vez... ¡ Valientes gilipollas!) Me resulta tan divertido que aquellos que tratan a los demás como una mierda, luego se ofenden al recibir el mismo trato… Los hay sin duda, que deben de pensar que descienden en línea directa de la pata trasera, o tal vez los cuartos… del caballo de El Cid. Y es que siempre te llamará puta… la más zorra, o… el macarra putero, que más cuernos pone.