
Lo siento… voy estallar, mas… brevemente. ( A veces, no hay bastante nivel de budismo tántrico ni “ la puta” que lo parió) ¿ Cómo reaccionar cuándo… un niño sistemáticamente está siendo humillado, maltratado por su madre un día tras otro?. No en la otra esquina del ancho orbe… si no tras el tabique… en el piso de al lado, casi en tu pequeño “ santuario” místico… en donde escribes, amas o rezas… ahora mismo… ( en tiempo presente) como casi cada día; cuando lo más “ normal” – muy entre comillas, creerme- que la escuchas llamarle al crío por parte de tu simpática y “ encantadora” vecina a diario es: Hijo de puta… o, Desgraciado. ( Siempre con la coletilla: “ Que estás haciendo”) Se me revuelven las tripas.
Escribir sin ganas, es como respirar sin ganas… casi, por obligación… observando los contornos y los personajes… como en una aumentada realidad alucinante y a la vez suavemente irreal cual la “ Talquistina”. Que tiene el chaval, cinco años… por la mañana, bien temprano antes de irse… tres hostias cual tres secos martillazos… y un llanto prolongado, luego vendrá el drama de la cena. ( Menos mal que la criatura pasa casi todo el día fuera de casa) No hablo de un hogar desestructurado… son una pareja “ modélica”… joven, trabajadora… y española. ( Él tal vez, demasiado “ desinhibido” en la educación de su prole) No revolucionarios de astracán de los que nos intimidan con su verbo florido y quimérico ni rumanos a los que no se les entiende… ni gitanos de asentamiento chabolista con reportero de Callejeros incluido. ¿ Qué hago?. ¿ Llamo a los servicios de protección al menor… a los asistentes sociales, y monto un “ circo”?. O la mía es la automatizada cobardía, la serena ambigüedad de los melindrosos, que son al modo de los abusones del colegio… pero, con encefalograma plano de coraje y lengua bífida. Confieso que me encuentro en uno de esos cruces de caminos en los que te sitúa la hipocresía. Tu propia falsedad sin respuesta.
Lo que me estremece, es que… lo que para mí, son los gritos de frustración de una madre estresada por su vida de mierda… para un pequeño al que habré visto tres veces de pasada… es el infierno, y durante la infancia ocurre todo: Lo malo… y, lo peor. ( No a todo el mundo, claro) En fin, es un nimio pellizquito de mi vida, sin la más mínima " importancia"... que quería compartir.
Escribir sin ganas, es como respirar sin ganas… casi, por obligación… observando los contornos y los personajes… como en una aumentada realidad alucinante y a la vez suavemente irreal cual la “ Talquistina”. Que tiene el chaval, cinco años… por la mañana, bien temprano antes de irse… tres hostias cual tres secos martillazos… y un llanto prolongado, luego vendrá el drama de la cena. ( Menos mal que la criatura pasa casi todo el día fuera de casa) No hablo de un hogar desestructurado… son una pareja “ modélica”… joven, trabajadora… y española. ( Él tal vez, demasiado “ desinhibido” en la educación de su prole) No revolucionarios de astracán de los que nos intimidan con su verbo florido y quimérico ni rumanos a los que no se les entiende… ni gitanos de asentamiento chabolista con reportero de Callejeros incluido. ¿ Qué hago?. ¿ Llamo a los servicios de protección al menor… a los asistentes sociales, y monto un “ circo”?. O la mía es la automatizada cobardía, la serena ambigüedad de los melindrosos, que son al modo de los abusones del colegio… pero, con encefalograma plano de coraje y lengua bífida. Confieso que me encuentro en uno de esos cruces de caminos en los que te sitúa la hipocresía. Tu propia falsedad sin respuesta.
Lo que me estremece, es que… lo que para mí, son los gritos de frustración de una madre estresada por su vida de mierda… para un pequeño al que habré visto tres veces de pasada… es el infierno, y durante la infancia ocurre todo: Lo malo… y, lo peor. ( No a todo el mundo, claro) En fin, es un nimio pellizquito de mi vida, sin la más mínima " importancia"... que quería compartir.