Las grandes preguntas


Las grandes preguntas que se hace el ser humano no sólo están desenfocadas, si no… mal formuladas desde el principio. La cuestión no es si crees en Dios, cuando te preguntan por ello… si no, si crees en el hombre; ( y naturalmente, la mujer) y la respuesta es demasiado obvia, y por tanto… descomunalmente esclarecedora. Además… que desde bien pequeñitos ya somos víctimas de “ grandes preguntas”, que serán una constante matemática en nuestra vida… que nos superan, como esa tan consabida… ¿ a quién quieres más… a papá o a mamá?… Frustración que pasado el tiempo volcamos en los cabroncetes descendidos de nuestro ramaje queriéndolos a todos por igual; sean unos La madre Teresa de Calcuta, y otros… El general tormentas haciendo la guerra relámpago… incendiando con premeditación y alevosía los cortinajes del salón de tu suegra. Claro, que… también llega un momento en los avatares de tod@ mon@ erect@ en que dejas de cuestionar las grandes incógnitas y entresijos de la existencia… y, comienzas a hacerte interpelaciones más simples del tipo: ¿ Por qué veo la Formula uno, y hasta me emociono… si es un puto coñazo?. Y eso, son los magnos y excelsos misterios de la vida. No, si los apóstoles de Jesús eran doce, los Reyes magos… tres, o cuatro los evangelios, y cincuenta y cuatro… los estados africanos a partir de ahora con Sudán del Sur. Incógnitas capitales y “ salvajes” – en su justa medida- del estilo de: ¿ Entre Rubalcaba y Rajoy, con cual de ellos me iría a la cama?. ( Es una pregunta para tías… y, para todo aquel que quiera, faltaría más) Gobierne quien gobierne nos joderán vivos.
Y es que últimamente me hago preguntas de borracho, cual… algunas de éstas: ¿ De verdad existen cretinos que distinguen la Coca cola de la Pepsi?. ¿ Por qué otra película de los Transformers?. ¿ Esperanza Aguirre es así… o, se lo hace?... “ Preguntas” todas, más difíciles de contestar que esa de si crees o no en Dios. Pues es más fácil creer en el Altísimo… que averiguar las razones que llevan a un tipo o tipa supuestamente inteligente, a ir al cine a ver robots dándose hostias. ( Y lo de los efectos especiales no me vale como respuesta desde Tiburón, y ya han llovido… hasta ranas) ¿ Por qué escucho a Chavela Vargas si estoy de tan buen rollo… para deprimirme?. A veces, de verdad que me pregunto si las grandes cuestiones del Sálvame, ( ese catecismo obrero de referencia, y guía espiritual de abuelas… Colgarme si queréis por los dos huevos… por lo que acabo de decir) las genera el acelerador de partículas. Y que conste que lo empiezo a creer, como hay Dios… que en un plató del corazón “ hay” más enjundia neuronal que en los tabernáculos políticos y mediáticos, con monos de repetición siempre dando vueltas a lo mismo: Que si Zapatero esto y lo otro… y, que si las elecciones antes o después. ¡ Qué aburrido todo, joder!. Mejor escuchar berrear a La dulce Esteban. ¿ Se dice Sartre o, Sastre?... Por amor de Dior, el gusano de la ignorancia me está carcomiendo la mente.