Hoy he visto un fantasma. Hay quien dirá que no tiene mucho mérito, hay tantos... pero, os aseguro que éste era de los buenos. ( Y no me refiero a buena gente) Vestía de modo absolutamente convencional para los días de sudor que estamos soportando... Sandalias, pantalón de esos que dejan los huevos colganderos... y, camisa holgada. Bajo las gafas de sol negras, negrísimas... la mirada esquiva. Era yo mismo, observando mi reflejo en la marquesina del autobús mientras tomaba un helado de dulce de leche. Un placer de principes.
Y sí, era un " fantasma"... porque yo no estaba allí... Estaba mi recuerdo. Un pedacito de quien fui... Últimamente me gusta a rabiar sentarme y ver pasar la vida. Mi viejo se está muriendo con una expresión estúpida en la cara, la misma exactamente que vislumbro cada día en cientos de personas a mi alrededor convencidas de que todo esto va mal. Y yo, tonto de mí... preguntándome: ¿ El qué?. La liga, quizás...
Reflexiono mucho sobre ello. Sobre lo de que unos nacen y otros mueren. Y también, sobre lo del Cuerno de África... que no es lo mismo, que los cuernos del " Sálvame"... ( ¡ Menudos dramas!... lo otro es, sin duda... pecata minuta a su lado) Y es que éste es un verano que sea por la capa de ozono... o, por la gruesa capa de piel y grasa que recubre algunas seseras... está dejando al personal gilipollas. ( Sin reparar en quienes son los verdaderos sápatras de nuestros tiempos dichosos) Y no es digamos, que... no me importe que la visita del Papa nos cueste un riñón... lo que me indigna de verdad, es que los putos alemanes se atrevan a decir ahora que nuestros churros son poco saludables. Por el amor de Dios, es que no conocen aquello de vive y deja vivir... ( No les basta con lo de tocar los cojones con lo de la economía) Que ellos mojen su apio en pesto, si les apetece... y que a un servidor le dejen su chocolatito en paz. Mucho me temo, que la alarmante falta de endorfinas de los teutones y las teutonas... precise con un urgencia de un profesor de baile cubano que les de unas clases de eso que algunos iluminados llaman crecimiento espiritual y personal... algo que yo lo definiría, como simplemente... buen rollo. Hay mejor terapia... y, más natural que esa.
Sí, sí... menudo " buen rollo" el de los delfines.