Los tres lamas


Un lama mira al cielo en silencio. Un azul gris perfecto. Escucha lo que le dice con suave candor el viento de primera hora. Otro lama le lame… ( Simplemente es el gato que pasa caminando con sus patitas cortas envueltas en el mutismo de una mañana fresca y limpia) El tercer lama… habla, despacio. El mundo ha desaparecido ya… pero, no así el nogal que plantó en él, un rey ya olvidado su nombre… hace mil trescientos años. A más de 4.000 metros sobre el nivel del mar su sombra se extiende protectora desde Tibet y nos cubre a todos nosotros, estemos donde estemos. Sus nueces alimentan nuestro espíritu. Son cual esa suma poética y simbólica de la emanación de Avalokiteshvara, ( un mono) y la de Tara… ( una diablesa) en un universo por encima de nuestra minúscula sed. Tras un sinnúmero de reencarnaciones estoy sentado frente un desvencijado teclado, mitad orangután… mitad hombre cavernario, pequeño satán de ilusorias e irreales maldades… necias ruindades, mezquinas formas de la lógica matemática, casi verdades estúpidas; escuchando. Tratando de oír...
Siddharta huye… las pezuñas de su caballo no rozan el suelo, y las puertas de la ciudad se abren a su paso. ( Realmente sólo preciso el cedazo para filtrar el agua de mis pensamientos impuros) La madera huele a vieja, empero mis pies pisan desnudos y firmes sobre ella. Me siento como aquella mujer que estaba buscando con empeño algo alrededor de un farol. Entonces un viejo pasó junto a ella y se detuvo a observarla sin prisa alguna… no pudo por menos que preguntarla: ¿qué es aquello tan importante qué has perdido?. Respondiendo la mujer aturdida entre sollozos… busco una aguja que he extraviado en mi casa, mas como allí no hay claridad, he venido a buscarla junto a ésta luz.
Dicen que la liga ha empezado. Que Gadafi está cercado… Que la bolsa se ha desplomado. Siempre es la misma historia, o algo parecido. Un lama mira al cielo sonriendo ahora. Un azul claro y empedrado más al sur. Escucha lo que le dice con suave candor la memoria que roza el sudor cayendo. Otro lama le lame… ( Simplemente es el gato que pasa caminando con sus patitas cortas envueltas en el maullido de una mañana preciosa de verano tardío) El tercer lama… mira al infinito. ( Cae sobre mi cabeza, casi en pétalos de rosa… una lluvia fina y redentora)