Un apunte “ sincero”


Dicen que en el interior de cada pesimista, hay un ser optimista luchando por salir, bueno… quizás sea cierto. Es lo que tiene verlo todo negro, que al final hasta distingues los más sutiles matices… desde el introvertido negro azabache, hasta el más que jodido negro zaíno… mulato y bragao… eso sí la vida, tan puñetera, no te da una cornada antes… con dos trayectorias… por el recto de atrás. ¡ Demasiada variedad de grises, sin duda!. Siempre, siempre… hay algún puto vecino haciendo obras en su casa que te despierta cuando más a gusto estás. Sí amigo, ya pasaron las burras de la leche, y los conguitos… que con cuerpo de cacahué, iban a la diestra de ellas tarareando su aburrida cantinela infantil y requetesabida desde el año de la tarala. El jardinero podó los rosales hace tiempo… y con ellos la alegría. El calor parece que nos da una breve tregua. Tengo ese estúpido e infernal taladro dentro de mi cabeza, percutiendo en mis neuronas… como otro maldito surco de infecta y sedienta cotidianidad. Me rompe. Me aplasta. No me deja ni tan siquiera escuchar en canturreo apabullante de los pájaros… de los rollizos y chillones vástagos de la medianera prójima del segundo izquierda.
En lo alto de la fachada de enfrente… el sol de la mañana pega de firme. Aún no sé si lo añoro, o es una bendición ésta sombra que me envuelve. En cualquier caso, el mediodía llegará pronto. Tengo la boca seca… y las entrañas. Me cubre la tristeza a plena luz. Únicamente por un segundo, la duda me enfebrece. Luego viene el dolor, el físico… el del alma, y sabes que estás vivo. Las palabras del mundo se te caen encima, y te abruman… Es la hora de reír.