
Me tomaré algo caliente, ¡ qué remedio!. Dije mientras el incendio me rodeaba y no sabía por donde escapar. ¿ Rubalcaba o Rajoy?. ¡ Qué mezquindad!. De momento… té verde en vaso largo, sin hielos. Me siento inútil, vejado, deprimido… ( como un obrero de los setenta con chaqueta de pana en una tertulia de Intereconomía) aunque alguien me diga, chico, alégrate… fuiste el espermatozoide más rápido de tu “ mascá”. ( Bueno… quizás, el obrero… tenga ganas de repartir un par de hostias bien dadas a esos, “ gilipollas”… que ni su puta madre sabrá de que “ caldo” salieron. Es una forma como otra cualquiera de llamarlos hijos de…) Y es que… es lo que me pasa con la política patria, no sufro su desquiciamiento… la disfruto a cada minuto. Esa locura. La de la soplapollez curtida en la facul de derecho. La de las niñas fachas que se imaginan a la E.T.A. cobrando el impuesto revolucionario con tarjeta Visa. A veces creo que las nuevas generaciones están demasiado “ empanadas”, como casi todo el mundo, de ignorancia – llámese desconocimiento cerval- y soberbia. A eso de mejor preparados… servidor dice que: Una polla con cebolla, pero quitándoles el vegetal… que luego va, y les canta que no veas a todos… el patio de butacas.