
Itziar juega en el parque. Paola la mira y sonríe. Itziar mira el horizonte y sigue jugando. Paola mira al horizonte y recuerda su boca y sus ojos pardos. Itziar tiene los mismos ojos de su padre. Paola espera que él venga y la diga como siempre, cuanto la quiere. Itziar sólo sabe jugar… Su padre la mira desde la acera en tanto le guiña un ojo cómplice a su mujer. Paola, no deja de sonreír. Decían que la Magdalena está triste, puta y señora. No era verdad, sólo huía de sí misma, Reina y princesa al mismo tiempo… ¡ qué cosas!.
Los sueños se enroscan cual serpientes a la cama. El hombre de acero que mira a la cruz de la bestia que lo ha embestido y se marcha calle abajo deja una mueca triste en el perfil izquierdo de su labio. Ya apenas se percibe. Camina despacio, ayudado por un bastón. Se ha levantado. Y busca su destino en la cartografía de su deseo. Se le ha olvidado su pesadilla, si la hubo alguna vez. Es un dolor de cabeza fugaz, otro más. Siente cual suya cada lágrima que se derrama cada día perdido lejos que no ha de volver. Jamás.
Los sueños se enroscan cual serpientes a la cama. El hombre de acero que mira a la cruz de la bestia que lo ha embestido y se marcha calle abajo deja una mueca triste en el perfil izquierdo de su labio. Ya apenas se percibe. Camina despacio, ayudado por un bastón. Se ha levantado. Y busca su destino en la cartografía de su deseo. Se le ha olvidado su pesadilla, si la hubo alguna vez. Es un dolor de cabeza fugaz, otro más. Siente cual suya cada lágrima que se derrama cada día perdido lejos que no ha de volver. Jamás.
La ducha se escucha dos pisos más arriba, entre Saturno y Titán. En el silencio del espacio vacío. Como ya estoy en la hora del recreo estelar, Dios me pide que al modo de un fiel discípulo dé una vuelta por el patio del Sistema solar y le lleve cosas que lo inviten a amar o que despierten en él, ese sentimiento. Lo siento, maestro… le digo. Vi una guerra y sentí su perfume a azufre, pensé en sajarla… empero, preferí dejarla para que exhalase su último aliento durante más tiempo. Vi también niños que mueren de hambre, y madres llenas de sufrimiento por sus pequeños, mas… parecían tan inalcanzables – desde mi panel de control y mi corazón solidario- que no intenté acoger a ninguna. Vi también al niño maltratado en su nido, claro que… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí… con su miedo y su verdad. ( Itziar y Paola ya no están)
Por cierto, noticia del Mundo bizarro… India se tunea éste fin de semana para recibir su Gran premio de Formula 1. Narain Karthikeyan, volverá a conducir su Hispania después de haber sido despedido… pelas son pelas. Porque como diría la suma sacerdotisa del glamour, Carmen Lamona: La India es un país, “ opulento”. En las fiestas del Embajador… y de, Vijay Mallya.