
Un día alguien, ( más tonto que un “ bocao” en la polla… para no ser políticamente correcto ni, gramaticalmente) me preguntó como llevaba eso del ser rojo, cristiano y anticlerical. Le dije que bien… ( pensando seriamente mandarlo a la mierda) probablemente, porque no soy ninguna de esas tres cosas. Soy demasiado sofista, demasiado ácrata… y tal vez, demasiado aburguesado… para ser rojo; en todo caso sería lo que en tiempos llamaban Un tigre de papel. ( Además el rojerío suele ser bastante aburrido y pragmático, tanto que incluso se me hace aguantable esa hipocresía del gentío de derechas. El de toda vida… y, el que no) Además, que yo tampoco soy Chiang Kai-shek ni la puta que lo parió. En cuanto a lo de cristiano, soy tan cristiano como lo era Cristo… “ osease”, nada. Y creo que como él, y esa canción del Serrat… siempre es mejor buen un polvo, que un rapapolvo. Esas cosas que hacen escandalizar a un cristiano de pro, y que confunda la comisión de misa diaria por un billete al cielo de los meapilas. Yo soy de los que aspira con sus pequeñas buenas obras y las otras… al “ cielo” de Jimi Hendrix y el Morrison. Y por cierto, que en cuanto a lo de anticlerical. Como lo de ir por ahí quemando iglesias me pilla retirado de mis circunvalaciones cerebrales, ( y de la historia) y aun tengo riego, no como los de Intereconomía, me conformo con lo de meterme un día a hurtadillas en un confesionario a descubrir lo “ inconfesable” de beatonas insatisfechas, y lo que surja… es decir forrarme con información privilegiada, por ejemplo… ¡ Malpensados!. Es lo que tiene ser un hombre sencillo de gustos sencillos, que un día te suenan las tripas como a Buda, y al día siguiente estás dispuesto a coger el M-16 y acabar con todo. Facilidades de no tener en lo social y político, perro que te ladre, gato que te arañe… ni cerdo… de partido, que te gruña. Y ole, ole… y ole.
En lo referente a lo del respeto, prefiero la rima y el espeto… de sardinas. Con una Mahou fresquita a ser posible. Por cierto, que al final no voy a votar… por aquello de tener el torrao cosa fina, es decir el melón con los cables “ pelaos”, y un poco también por coherencia… Me apetecía meter una loncha de Mortadela Valle en el sobre para el Congreso de Diputados, y una compresa usada, por lo del sepia y la paridad… al Senado. Mas… sin duda seguiré la jornada electoral de lejos y con interés. Es decir, tirándome cuatro pedos con carrerilla y carretilla, y doble tirabuzón liftado. Vamos, lo que viene a ser hacerse un top spin… que decía mi abuela. Niño, no golpees con el efecto desde arriba la pelota, que ande luego la mancha barro no sale. Así que estoy por lo de “ facer” o, “ deshacer” entuertos de yoga el 20-N, con una pregunta retórica en las malhadadas meninges: ¿ Qué harán los falangistas ese día?. Subpregunta con facundia: ¿ Les faltarán falanges, para tanto como hacer?. Uno que cuando piensa se vuelve hombre de campo y de campeo, también de ojeo. Piensa más en la cháchara que en diptongo profundo. Por lo átono de que el veintiuno será lunes al sol para muchísimos. Y es que eso me pasa por cavilar y escribir con medio cerebro al cuarenta y seis por ciento de su “ capacidá” burra sin descontar el iba... Ahora recuerdo la gracia que me ha hecho siempre escuchar eso de que el ser humano sólo utiliza un diez por ciento del potencial de su mente. Los gilipollas que investigaron eso, desde luego, nunca se pasaron por el bar de la esquina para confirmar semejante hipótesis. De haberlo hecho, habrían encontrado al eslabón perdido tomando sol y sombra y rebatiendo la teoría del fuera de juego posicional, ( su cosmogonía) o aseverando que la liga chilena está interesantísima. Razones desde un ángulo rectángulo con sus catetos, no faltarían.