El navegante proseguía su largo y tortuoso camino entre cadáveres e índices. En Filipinas muere la gente, y la Casa Real se desvincula del antaño " pelotero" y ya está... ni Dios se hace preguntas. Con la discriminación positiva de los mercados... con les fleurs du mal en una mano, y el fusil de asalto en la otra... en plan Señor de la guerra y sus anillacos de poder. Kim Jong-il ha muerto, en putero... hortera, llorado, venerado... como mola, ¡ joder!. Trabajando en un tren, cual rey de su reino celestial. Cual manda el aura impoluta de los tiranos. Incienso de puercos. La maldita tormenta de acero había estallado y él apenas había sentido su sutil presencia arrebatadora... ( porque " él", estaba de ver a Rajoy tomando arrobas de líder de la España más vulgar y gris de la historia) si acaso, como un delgado alambre de metal asfixiando su garganta, lacerando sus ojos. No había agua, no había océano... Sólo malos y buenos, pero... buenos tan malos, que hacían parecer buenos a los malos.
En realidad aquello, aquel espejismo de oro y poder, era un Pacífico delirante donde todos contra todos luchaban por el botín pirata de los desheredados. Es hasta surrealista escuchar a los que hablan de austeridad con los bolsillos llenos y los estómagos agradecidos. El facherío se pajea con las fotos de la magra Paz Vega en una iglesia y las carnes en adobo de la Terelu. ( Tirios y troyanos... y hasta los del " exilio interior" de la inteligencia) Éste es un país de risa, se están volviendo gilipollas exponencialmente. Todos, profesores eméritos y rectoras de corbata, micro y tacón. Donde el dulce y tibio café con leche descafeinado de cuño con filigranas nunca fue degustado por sus bocas destrozadas, las de los miserables y los triviales, endebles argumentarios del acoso de los fines con los medios... ( quizás demasiado guión, y mil tramas cruzadas) me refiero, a golpes bajo el martirologio de las superpotencias. Hijos y nietos del desgarro de los perros belgas, fieles pastores... franceses, ingleses, " españolitos"... holandeses, valientes capullos misóginos y segregadores. Hablo de la colonización de sus amos y sus marcas. Nada como no saber por donde van los tiros, para seguir votando a neoliberales y escuchando tertulias de la sabia tradición, alabando inteligencias mediocres y lavando conciencias ferozmente estúpidas.

