Las mejores preguntas jamás se hacen. Se ven llagarse en las sombras sangrando cadenciosamente. Son heridas de silencio. Rasguños que se limpian en la profundidad de la noche, bajo un fluorescente que parpadea con lentitud. Alguien dice que tiene hambre y todos como borregos le seguimos al comedor y devoramos con él un pienso compuesto rico en fibra para cagar bien la mierda que sin darnos cuenta nos hacen tragar. Civilización, tradición, religión… al final todo versa en torno a lo mismo, y no lo puedes asimilar por muy velozmente que funcione tu maldito cerebro, es el menú del anhelo y la avidez. La apuesta del monstruoso entramado preparado para la confusión y la reorientación de las cosas. Los malintencionados fotogramas se quedan atascados en tus ojos delante de una pantalla de asco y cotidianidad. Infierno y más infierno, donde los ángeles con sus espadas ígneas y sus cojones por delante dan aun más miedo que los “ jodidos” demonios, que más bien provocan lástima, y… ganas de defenderlos de sí mismos, a la vez. ¡ Lo qué, resulta irónico!... irónico, y divertido, a partes iguales. ¡ Y hay quién aun tiene ganas de razonarlo!. El vacío, la estupidez humana, las filigranas de la supervivencia y la supremacía. Es para vomitar, si no fuera porque no hay nada ya que expeler, salvo partes internas de uno mismo. Y a veces ni eso. Aquello que nos humaniza quizás: El miedo, el amor, la ternura… la musculatura de las ideas y la compasión. Aunque estés más allá de donde la gran rueda de la vida y el sentido común te pueda llevar. En un lateral de la existencia mortal donde se confunden ego y justicia… claro, que ésta última, faltaría plus… sólo es para unos pocos. Los llamados Hijos de Dios.
Todavía el “ adonis” de fuego no ha dicho su ulterior y rezagada palabra. La de la venganza escrita en unos pocos verbos extraños sin conjugar en cien idiomas y dialectos. Los hombres laminan la tierra con la violencia más devastadora, y luego enseñan el retrato a cien, o ciento una manos… de la paz, con la desfachatez más absoluta y absurda. En barro y tierra, en polvo de desértica mudez… Es cual un tríptico: Parte central: El escenario. Dolor y llanto. Abuso de poder. Tiranía. Autarquía, Anarquía… un montón de quias… ¡ Quia, quia!. Armas de asalto y balones de fútbol. Magnum Research Inc. and Nike, por ejemplo, unidos por un jodido mundo mejor. A la derecha: Dios padre… el dios dólar. Los traficantes de esclavos modernos. ¿ Nombres?. No hace falta nombrarlos. Son conocidos. Consumimos su carne y su sangre. Son la puta “ chispa de la vida”… Y a la izquierda los payasos. La panoplia del que no ve, o no quiere ver. Del que sabe, ( a tocino) y critica desde su cómoda trinchera que otros le han socavado y defienden para que el exponga jactancioso y fanfarrón su discurso pacifista, que mola que te vas por la pata abajo. Los de la línea del frente, que cada noche comen caliente… y cada mañana nos dan una nueva lección de honestidad. Las mejores preguntas, tal vez… jamás se hacen. ¿ Quién justifica el fin y los medios?. Pues... los de siempre.












