Una buena mano


No se si el tío llevaba jugada o no, quizás una pareja... pero, no me fiaba de un tipo que me miraba a la puta cara con los ojos de enfermo del jodido Ashton Kutcher, era demasiado para mí. Sobre todo siendo el gachó brasileño, para más señas, un cabrón que iba diciéndome a cada mano lo mucho que le molaba el tocado capilar que llevó Ronaldo en el Mundial 2.002 de Corea y Japón, esa especie de coño mocho sobre la cabeza. Resultaba raro, ¡ más qué raro!. Era como un extraño cruce entre marica de favela y pijopera de Beverly Hills. Y suponía que esa manera de moverse sólo te la da el glamour, o el ir... muy, muy pedo... o, el llevar el culo más abierto, que la puñetera capa de ozono. Todo un personaje el hombrecito, don fulano, ¡ joder!... me dije, extraordinariamente " abierto" también, supongo para otras cosas... sin duda aquel carioca... cual, la puerta de un hospital público, lo que no me gustaba nada. Siempre he desconfiado de la gente que habla y habla por los codos, los bocalargas... los " bocaranas"... que solía decir mi abuela materna, que si los tienes no ganas... de aquellos que no tienen defectos, aparentemente visibles, sólo malditas y pulcras virtudes, digamos... " teologales"... ( el clero, y... lo que termina siempre, quedando... " claro") y, de los que sonríen a todo el mundo, como... si fueran o, fuesen, deficientes mentales. Eso sí, sólo de eso de... " parecer".
Y es que el poker nunca ha sido un juego de caballeros, aunque lo juegen ejemplares maestros siniestra y " simiescamente arquetípicos" a caballo... con sus yeguas esperando en la habitación. No es ajedrez, desde luego. Elementos sin tabla periódica de la catadura del tal Bruno de Río. Que daba mala imagen a los que dan mala imagen. Que bien entrada la noche ponía 80.000 euros sobre la mesa y sus cojones de .357 Magnum... all-in. Mis tres jotas me empezaron a parecer entonces escaso argumento. Más soy un hijo de puta de recursos, así que decidí confesar mi completa estupidez. Aquello si que fue un mosqueo de mil pares... Me dejó hasta a su fulana en deshabillé en la 1303. Pero por aquello de hidalgo, hijo de algo... acepté la lana y a la nena le di check. Por lo de la avaricia y el saco... y el no dormir, que también hizo mucho. Era un romántico.